“One summer weekend in the 90s, we were staying with friends beside the sea in south England with the Thatchers as our fellow guests. After lunch, Margaret and I were sitting in the drawing room when my seven-year-old son entered. I didn´t think he knew who Mrs. Thatcher was, but, to my horror, he sat himself down on the sofa, put on a grown-up expression, and said to her.-Did you like being prime minister? She did not seem surprised or annoyed.-Well, we had the chance to make important decisions and improve the life of our country, so, yes, we liked if very much.- She said.
Did you make any good laws, then?.- asked our son.
Yes, we did! We made Britain strong in defense, we reduce the power of trade unions, and we cut taxes so that people could keep more of what they earn. And if people keep more of what they earn, they earn more.-“
¿Os imagináis esta conversación dentro de unos años, por ejemplo en España, y en particular en Galicia, cerca de alguna de sus rías, después de haber disfrutado una buena comida en compañía, bañada con albariño, en un ambiente distendido?, ¿Os imagináis que el niño de 7 años se mantiene, pero Mrs. Thatcher se cambia por Mr. Rajoy? No, en estos momentos la verdad es que yo no me la imagino. Pero tranquilos, que no lo voy a poner más difícil, no voy a sustituir a Mrs. Thatcher por Mr. Zapatero, e Inglaterra por León. No es necesario, tampoco me lo imagino. Creo que incluso menos todavía.
Algunos podéis preguntaros, por qué tengo necesidad de comparar a la “dama de hierro” con nuestros políticos, y sobre todo después de todo el tiempo que ha pasado. Algunos pueden incluso decir que cada uno tiene y tuvo su estilo. Que cada uno utiliza/ó sus recursos para al final intentar dirigir lo mejor que puede un país, bien sea Reino Unido o España. Pues no amigos, no estoy de acuerdo. No vale con lamentar las circunstancias que nos rodean, o la situación que otros nos dejaron. Ni antes fue, ni ahora es momento para mirar en el corto plazo, todo lo contrario. Ahora es el momento para tener esa fuerza que desde mi punto de vista tuvo Margaret Thatcher, y así cambiar, o al menos intentarlo, las cosas que sean necesarias para mejorar el futuro. El nuestro y el de nuestros hijos.
Porque ahora es el momento de enfrentarse ante muy difíciles decisiones. Ahora es el momento de los estadistas, de los grandes políticos, de las personas con convicciones, de los visionarios que no necesitan ser adulados continuamente o deben favores que les impiden tomar decisiones. Ahora es el momento de la verdad.
Y la verdad, volviendo a la dama de hierro, es que hasta yo estoy sorprendido. ¡Quién me iba a decir que “casi” admiraría a Margaret Thatcher! Bien es cierto que el tiempo todo lo cura, que sólo tengo 35 años y no viví, en primera persona, las circunstancias que rodearon y tuvieron lugar durante sus gobiernos. Que desde la distancia las duras medidas que tomó parece resultaron adecuadas, pero igualmente podrían haber resultado nefastas; aunque bien es cierto que para algunos ya lo fueron. No, la verdad es que no creo que se trate de idealizar un tiempo pasado mejor. O como decía el poema:
“Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor…”
No, la verdad es que todo me parece mucho más sencillo, como otras veces he comentado. Tengo la sensación de que existe una clarísima falta de convicciones por parte de nuestra clase dirigente. Falta de valores, de ideas, de empuje, pero sobre todo falta de convicciones. Muchos de nuestros dirigentes llevan tanto tiempo en política, que incluso olvidaron el motivo por el que se metieron. Muchos deben favores ya cobrados, otros nunca han estado realmente preparados para los cargos y responsabilidad que ostentan, los menos piensan que la culpa siempre es de los demás, pero al final todos ellos son los que tristemente dirigen nuestro destino.
Y, ¿en qué me baso para hacer estas afirmaciones? La verdad es que como la mayor parte de las veces, en mi opinión, la fácil, pero también me baso en la comparación que he intentado hacer entre la situación vivida por Mrs. Thatcher, primer ministro del Reino Unido entre 1979 a 1990 y la actual en España. Situaciones que podríamos decir tienen sus similitudes, sobre todo por lo duro de las decisiones que se tuvieron que tomar en su momento y aquí deberían tomarse ahora. Y como son muchas las semejanzas existentes, considero puede ser interesante compartir con vosotros una pequeña parte de la vida de esta señora, y así cada uno podrá hacer después el mejor análisis posible, el personal, sobre lo que tenemos los españoles, con nuestro primer ministro de andar por casa (o el anterior), y lo que ella representó en su tiempo para los ingleses. Semejanzas y comparaciones, pero recordando siempre que sólo el tiempo pone a cada uno en su sitio.
Margaret Thatcher ocupó el cargo de Primer Ministro del Reino Unido el 4 de mayo de 1979. Al llegar al número 10 de Downing Street, utilizando la Oración de San Francisco, dijo: “Donde haya discordia, llevemos la armonía. Donde haya error, llevemos la verdad. Donde haya duda, llevemos la fe. Y donde haya desesperación, llevemos la esperanza”.
Sea retórica, idealismo, o simplemente palabras, sólo puedo decir que desde que las he leído, me las he aprendido de memoria y mentalmente las he repetido mucho últimamente. Las he recordado en cada momento que he sentido pánico ante el desconcierto general vivido en las últimas semanas. Las he repetido y creo que seguiré haciéndolo de momento, por la desesperanza que veo en personas que me rodean, por las dudas, por los errores cometidos, pero sobre todo por la falta de sinceridad a la que nos someten nuestros dirigentes un día sí y otro también.
Margaret Roberts, su apellido de soltera, como os podéis imaginar, fue una mujer con mucho carácter. La primera universitaria en su familia, estudió Química en Oxford, y llegó a ser miembro del Parlamento Británico con tan sólo 33 años. Su padre, un tendero y predicador de la pequeña ciudad de Grantham, fue una gran influencia para ella. Pequeño político local, enseñó a Margaret desde el principio el valor de las convicciones y los valores, a los cuales la invitó siempre a aferrarse para poder superar con éxito las adversidades que le fuera deparando la vida.
Casada con Denis Thatcher en 1951, hombre negocios, divorciado y 10 años mayor que ella, veterano de guerra y apoyo moral de Margaret durante toda su carrera política, siempre delegó en él en lo que se consideraba asuntos de hombres: el dinero, los deportes, la elección del colegio de su hijo, a la vez que mantenía la teoría de que una mujer que entendía los problemas que representaba la gestión de un hogar, bien podía estar cerca de entender los problemas que representaba gestionar una nación.
Margaret Thatcher, a la que se la llegó a llamar “Milk Snatcher (ladrona de leche)” mientras fue Secretaria de Estado de educación y Ciencia en el gobierno conservador (Torie) de Edward Heath de 1970, pasaría en febrero de 1975 a convertirse en la líder del partido en la oposición, mientras en el gobierno estaban los laboristas de James Callagham. En esos años, muy duros, el Reino Unido tenía más de 3MM de personas desempleadas (famoso es el slogan de esa época: “Labour isn´t working” -el laborismo no está trabajando-), una inflación del 28%, unos poderosos sindicatos que estaban asfixiando la industria mediante continuadas huelgas (es lo que se conoció en 1978 como el “invierno del descontento”), continuos aumentos de impuestos sobre las rentas, tensiones cambiarias que habían hecho cambiar el sistema fijo dólar_oro de cambio, y en definitiva una situación crítica para cualquier país, pero especialmente para el Reino Unido, antigua potencia mundial colonialista, que aunque se estaba intentando colocar dentro de la nueva situación generada por el proyecto de integración europea, seguía buscando su sitio en el marco geopolítico mundial.
En medio de esa situación Margaret Thatcher llegó a ser la primera mujer que ocupaba el cargo de Primer Ministro en el Reino Unido en mayo del 1979. Llegó con las ideas muy claras, con una larga experiencia política de más de 28 años, con unas creencias firmes, las cuales había forjado en su juventud y que durante todos sus años de servicio público había mantenido. Y creo que no podía ser de otra manera, debía realmente tener unas poderosas convicciones, puesto que no entiendo otro modo de conseguir hacer todo lo que hizo, encontrándose frente ello tanta oposición.
A grandes rasgos, las actuaciones de Margaret Thatcher durante sus gobiernos podrían resumirse como siguen:
· Gracias a la gran influencia de Milton Friedman, disminuyó los impuestos sobre la renta e incrementó los impuestos indirectos (pese a las críticas de economistas y líderes mundiales. Hasta 364 de ellos escribieron en The Times en contra de ella y sus medidas, esto me recuerda a nuestro cansino amigo P.Krugman)
· Aumentó los tipos de interés para con ello disminuir la inflación
· Introdujo límites en el gasto público (ojalá aquí alguno se diera por aludido y empezaran a rodar cabezas de la clase política, la que se retroalimenta en comunidades autónomas y ayuntamientos que significan el gran lastre de España) y redujo los servicios sociales como por ejemplo en la educación y la vivienda.
· Modificó el sistema impositivo local al reemplazar los impuestos domésticos sobre las rentas por un cargo comunitario o poll tax, donde todos los adultos pagaban la misma cantidad (este impuesto, poll tax fue uno de los motivos por los que tuvo que dejar el gobierno en 1990).
· Luchó contra el poder de los sindicatos, a los que acusó de debilitar el sistema democrático y el desarrollo económico mediante huelgas y protestas. Como ejemplo, propuso el cierre de todas las minas de carbón pertenecientes al gobierno que tuvieran pérdidas (cerró 150 minas de 174 y el resto se privatizaron), situación que supuso una huelga de más de 1 año de duración, en la que Margaret llegó a enfrentarse hasta a la reina Isabel II por lo dura que fue para tantas familias, pero en la que continuó firme hasta que los sindicatos terminaron cediendo a las exigencias del gobierno.
· Movilizó 25.000 soldados desde el Reino Unido hasta las Malvinas, previa invasión del ejército argentino de dichas islas. Nunca se arrepintió de ello, pero muchas lágrimas fueron vertidas al tomar dicha decisión.
· Lanzó la mayor privatización de empresas públicas, mixtas y privadas de capital público. Con esta venta, además de los ingresos que consiguió el estado, se logró aumentar notablemente la producción de las industrias privatizadas. Se vendieron las empresas del gas, el agua, la electricidad, aeropuertos (sirva como ejemplo el organismo BAA, equivalente a AENA en España) que eran a fin de cuentas monopolios, y cuya productividad estaba en cuestión, así como su rentabilidad. Para compensar la pérdida del control directo por parte del gobierno, se definieron nuevas normas de regulación, estableciéndose organismos regulatorios a su vez.
· Defendió la posición y autonomía del Reino Unido dentro de la Unión Europea, situación que a la larga fue la que motivó su dimisión, debido a las oposiciones que tenía dentro de su partido a este respecto.
Y ante semejantes ejemplos, entiendo, que si es fácil encontrar alguna similitud con la situación actual. Por ejemplo, con nuestros mineros manifestándose en León y Asturias para mantener las subvenciones de unas minas que desde hace años son deficitarias, un nivel de desempleo como nunca antes se había conocido en este país y con perspectiva negativa (sobre todo en lo que a los más jóvenes se refiere), un gasto público descontrolado desde hace tiempo y que actúa como espada de Damocles en nuestras cuentas (aunque algunos políticos no lo quieran ver), unas administraciones del todo ineficientes y sobre todo unas empresas públicas (aquí metemos también a las malditas cajas de ahorro que tanto mal nos están haciendo) deficitarias en muchos casos y en otros totalmente carentes de una mínima productividad comparativa de mercado. Unas empresas públicas, unas administraciones, unos mineros, a los que ninguno de nuestros políticos se decide, con convicción, a dar una solución, sea la que tenga que ser. Un gasto público que tiene que ser reducido cuanto antes, y cada mes que pasa es una losa más pesada de levantar, aunque eso signifique dejar sin sus cargos a asesores, consejeros o incluso políticos cuya función es cuando menos dudosa, y seguro, totalmente falto de convicción.
Una situación, que siempre salvando las distancias, podría haber sido gestionada de otra manera por un presidente que tenía mayoría absoluta. Un presidente que contaba con un claro apoyo popular, y del que realmente se esperaba algo mejor que lo que hasta el momento ha presentado. Esta situación, que lamento mucho creo será difícil de cambiar, independientemente de la cifra que alcance la prima de riesgo, ya sea 500 o 600, independientemente del valor al que se sitúe el bono a 10 años de España, ya sea 7,2% o 6,5%, independientemente del valor del IBEX-35, o de los CDS, o de que se aprueben los eurobonos, o que la ayuda al sistema bancario español sea hecha directamente a los bancos sin pasar por el Estado. Una situación en la que personalmente echo de menos a un político, a un primer ministro con verdaderas convicciones. Un político dispuesto a tomar las medidas que sean necesarias con una visión a medio y largo plazo. Sí amigos, la DEUDA YA NO SE ARREGLA CON MÁS DEUDA, esto no es un problema de entregarnos a la locura Keynesiana de Paul Krugman, esto no es una cuestión de hacer más europa, de constitutir un supervisor bancario europeo único, de arminizar y unificar fiscalmente los países de la UE. No amigos, todo eso es necesario (bueno, excepto lo del megalómano de Krugman), pero además necesitamos tomar medidas duras dentro de nuestra casa, que nos pesarán a muchos, pero puede que sirvan para que el futuro sea un poco mejor. Es el momento de la verdad, necesitamos políticos con convicciones, como Margaret Thatcher fue en su momento.
Este post está especialmente dedicado a mi amigo Alberto G, el cual comparte conmigo muchas comidas, y lamenta como yo esa falta de convicciones en nuestra clase dirigente. Por su valor ante las adversidades que la vida le ha presentado, por su ejemplo como persona con verdades convicciones.
Y respecto a la recomendación musical española, traduzco literalmente lo que nos dedica Raúl M: “Grupo de Expertos Solynieve, segundo largo "El eje de la Tierra". Es tan bueno que después de escuchar un par de canciones me compré el disco en iTunes. Himnos de folk yankee con aromas de Granada (ya sabes que pienso que allí pasa algo raro, tanta creatividad no es normal) en contra del desánimo y derrotismo actual. Nosotros podemos y debemos salir de esta situación construyendo un futuro/presente mejor para todos”.
Como no existen dos sin tres, para los que tengáis dinero ahorrado y ganas de gastarlo, os guste la fotografía y los buenos viajes, una recomendación de uno de los mejores fotógrafos españoles del momento: http://rafaelrojasphoto.com/phototrips.php
A mis amigos




