“We the People of the United States, in Order to form a more perfect Union, establish Justice, insure domestic Tranquility, provide for the common Defense, promote the general Welfare, and secure the Blessings of Liberty to ourselves and our Posterity, do ordain and establish this Constitution for the United States of America”. Preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos de America.
Puede que el comienzo de este post os parezca extraño, pero no lo es y os explicaré el motivo. La constitución americana, esa “maravilla” para algunos, en la que se basa el modelo de la primera potencia mundial es en cierta medida el elemento de unión de unos estados federales muy distintos unos de otros, pero a los que les ha ido bien bajo el paraguas de un único país a lo largo del último siglo. Reglas, normas y derechos que a priori, mantendrán igualmente las bases de su predominio en el presente y posiblemente en el futuro. Bueno, lo que sí sabemos es que un poco mejor que a nosotros, los “parias” europeos, seguro que les va.
La razón por la que he decidido comenzar de esta manera es que esta semana he estado en EEUU, con motivo de un viaje de trabajo, y después de tantos días hablando de economía, volver a una pequeña historia de viajes nunca viene mal. Además, algunos de los que leéis lafacilopinión me habíais dicho que echabais en falta historias como las de mis aventuras por Inglaterra o Turquía, y por ello no he encontrado mejor momento que éste para retomarlas.
Mi viaje a EEUU, y más concretamente a New York va en línea con lo que cada vez nos toca hacer más a las empresas españolas. Donde antes el negocio en España era suficiente para poder cumplir con los requerimientos de nuestros accionistas, ahora se ha convertido en un esfuerzo titánico, que la mayor de las veces acaba en fracaso. Cuando no se debe a la caída continuada de las ventas (el consumo no es que descienda, es que está en caída libre), está motivada por cambios en la política fiscal del gobierno (donde antes pagábamos unos impuestos por el escudo fiscal de la amortización de la deuda, ahora nos dicen de repente: Nein!), subidas del IVA que en muchos casos absorbe la propia empresa privada, incremento de la factura eléctrica,..., y así una larga lista de “chinitas” por el camino que muchos de vosotros conocéis y por las que no nos queda más remedio que mirar cada vez más hacia fuera (porque no nos olvidemos que ya lo hacíamos desde hace años) en busca de otros negocios que puedan mantener el margen de las empresas.
Y aquí tenemos que recordar que la empresa privada no recibe subvenciones, tan de moda en los últimos años para la empresa pública. No tiene tratos de favor políticos ni condiciones especiales de financiación. A la empresa privada, cuando las administraciones públicas no le pagan, no le queda más remedio que aguantar, financiar el circulante, y si las cosas se ponen complicadas, o lo siguiente, cae y muere.
Volviendo al tema del post, como os podéis imaginar previo aterrizaje en New York, antes deben salvarse una serie de obstáculos, los cuales no deben nunca ser tomados a la ligera. En primer lugar está el billete de avión, en turista, por supuesto, o como dice una amiga mía, en “piojoso”, pues los tiempos que corren así lo demandan. Una vez que lo tienes, y por el que has pagado un buen pico (incluida la subida de tasas aeroportuarias, que la verdad no es lo peor que puede pasar), nunca debes olvidarte del formulario ESTA. Sí amigos, este “pase usted por caja” de unos 15$, lo exige ahora el gobierno de los estados unidos a todos los extranjeros; y menos mal que yo vengo de un país amigo, que no quiero ni imaginar lo que deben pagar los no amigos. Con billete y formulario en mano, me dispuse a ir al aeropuerto de Barajas, desde donde salía mi avión a las 17:30. Y la ventura empezó con curvas para mí: control de equipajes, control de pasaportes por la policía nacional y hete aquí mi sorpresa, que en el control de pasaportes de la aerolínea, cuyo nombre prefiero no dar, me ponen problemas. Tócate las narices, pues me decían que había “manipulado” mi pasaporte y no podía pasar. Por partes, como dijo Jack el destripador. Mi pasaporte me lo “jodieron” los indios de la India hace 5 años, pero no lo rompieron, y desde entonces he viajado por todo el mundo: Japón, China, EEUU, Turquía,...sin que a nadie le haya parecido mal. Pues no, a mí me toco la tocapelot... Al final me dejaron pasar, no sin antes tener que ponerme un poco cabezota, cosa que por otra parte parece que es condición necesaria en esta vida. Si te callas te la meten doblada. Como os podéis imaginar llegué a los EEUU y allí nadie me dijo nada en inmigración, pero eso iba a ser después, y para la salida no me sirvió.
Al menos, debo reconocer, el avión salió a su hora, lo cual es de agradecer, porque sobre todo en los viajes largos, bastante fastidio es las 8 ó 10 horas que te tiras encogido, además súmale las 2 ó 3 horas de traslados/esperas y otras 2 horas de propina por retrasos, normalmente debido a problemas mecánicos (pura estadística). Una vez dentro del avión, me mentalicé para intentar evitar a toda costa dormir. La hora estimada de llegada eran las 20:05 ET (hora de NY), lo que para mi cuerpo eran las 4:05am. A eso le tenía que sumar las 1,5 horas de la aduana y los 45 min. del taxi hasta el hotel. Vamos que en el mejor de los casos, mi cuerpo llegaría al hotel a las 6:20am, pero la hora local sería las 22:20, es decir, hora de irse a la cama y no de levantarse. La cuestión es que lo mejor para adaptar el cuerpo y evitar el horrible jet lag, es pensar en el horario del país de destino, desde la salida, o por lo menos a mí es lo que mejor me va.
Para este tipo de “estrategia” siempre es bueno prepararse con antelación. En mi caso se trataba de trabajo, que al fin y al cabo podía ir adelantando. También llevaba un buen libro, “Trópico de Cáncer”, de Miller. Y siempre está la música, o las películas del avión. Bueno, esto último no me funcionó por dos motivos: i) me querían cobrar 3€ por los cascos, eso sí, me los podía llevar luego y ii) ya había visto las películas que echaban. Pero digo yo, ¿no pueden subirme un 0,3% el precio del billete y darme los cascos gratis? En fin, con las cartas sobre la mesa, empecé a trabajar un poco, mientras escuchaba música que había preparado para este viaje en mi tablet: un poco de los Strokes, Love of Lesbian, The National,...Por mi parte se puede decir que todo pintaba bien, si me olvidaba de que iba a estar incómodo las próximas 8 horas. Y en este punto es donde además entra en juego un factor clave para estos viajes: “EL COMPAÑERO DE VIAJE”. Yo había escogido pasillo, puesto que lo de mirar por la ventana ya me da más igual. Valoro, sin embargo, mucho el poder ir al servicio cuando me apetezca, sin tener que molestar al compañer@ de al lado, y a fin de cuentas poder levantarme y estirarme en estos viajes no tiene precio.
Cuál fue mi grata sorpresa al tocarme la lotería en este sentido. Mi compañero de viaje resultó ser de lo más entretenido, fresco e interesante que me había encontrado en mucho tiempo, ya fuera en avión, tren o en la propia vida. Por ello y aunque creo que le va a costar mucho leer este post en español, quiero dedicárselo, por lo agradable de la compañía y por la buena conversación que mantuvimos durante esas más de 5 horas.
Este joven norteamericano, según un pequeño estudio antropológico que he hecho de su sociedad - a partir de lo que leo en literatura o prensa, y en las veces que he estado allí, bien sea trabajando en un parque de atracciones en Chicago o de vacaciones a lo largo y ancho de EEUU -, pertenece al 5% de la población americana interesante, muy interesante. Población que además dirige el destino del otro 95%, sin ningún tipo de problemas, con mejor o peor tino, pero que lo hace desde muy diversos puestos, ya sea como políticos, abogados, médicos, ingenieros, banqueros o artistas de renombre.
Empecemos por mi estudio antropológico antes de volver a hablar de ZA, mi compañero de viaje. Según este estudio personal, este 5% de población americana está formado por una parte de la sociedad que ha ido a las mejores universidades americanas, que suele tener antepasados europeos, es de religión judía, le gusta leer, viaja frecuentemente, y sobre todo tiene una mente muy abierta. Se trata de grandes fortunas, clase media alta de profesionales liberales, intelectuales, abogados y en general una clase que juega un rol fundamental en esa sociedad americana. Respecto al 95% restante, y perdonadme que pueda tener un error de +/-5%, mi particular división sería: i) 45% de clase media baja trabajadora, muchos de ellos universitarios, diplomados con carreras en universidades de segunda, que sirven más para rellenar una parte de un CV y pasar unos años de juerga loca, en lugar de ser una verdadera base para avanzar.
Aquí me gustaría hacer un paréntesis dentro del paréntesis y recordar el caso de una chica que conocí en EEUU, que estaba en su segundo año de universidad y estudiaba literatura americana. A mí me gusta mucho la literatura y soy un gran fan de la literatura americana, en especial. Pensé que podíamos hablar de escritores o libros leídos. Pero cual fue sin embargo mi sorpresa al darme cuenta que no conocía a Fiztgerald o a Faulkner. La verdad es que sorprendido es poco para expresar como me quedé, pues ya no sólo me parece una pena no haber leído “Tender is the night” o “El ruido y la furia”, sino que no pude entender qué hacía en la universidad. Ella tampoco supo explicármelo.
Dentro de este 45%, también tenemos otros grupos que tienen una gran influencia dentro de la sociedad americana, como pueden ser miembros del ejército o que trabajan para él, funcionarios federales o locales, pequeños empresarios (como restaurantes, tiendas de coches, etc), profesores, amas de casa,..., una gran base de la sociedad americana, que aunque nos pueda sorprender, muchas veces no vota en las elecciones. Para terminar de definir el espectro americano, nos queda un ii) 50% de la población, posiblemente las más compleja. Dentro de este amplio espectro de la población, a su vez he encontrado diferentes grupos de personas que cada uno por su propia cuenta serían motivo de análisis aparte. Se trataría de ultraconservadores, afroamericanos, ultrareligiosos, individuos de la america profunda o redneck como algunos dicen, americanos de clase baja, inmigrantes latinos, mendigos o personas sin casa, y en general cualquier elemento que no ha encontrado su sitio en ese ideal de modelo de sociedad. Este 50%, complejo por su variedad, es a la vez poderoso y en muchos casos peligroso para ellos y para nosotros.
Volviendo a mi compañero de viaje, debo decir que fue él quien empezó nuestra conversación. Pero antes, la verdad es que ya había llamado mi atención. Había sacado un libro de Hemingway, lo que a priori me pareció una buena señal. Pero mejor fue cuando sacó otro libro, esta vez de Jonathan FranzeN. Ya es buena señal que un americano lea un libro de Ernest, pero mucho mejor que lleve dos libros!! Bromas aparte, me pareció interesante, aunque yo seguí a lo mío hasta que me pregunto: “Excuse me, may I ask you what are you doing?” Vamos, que me preguntó qué estaba haciendo. Me resultó gracioso que me hiciera esa pregunta, a lo que le respondí, de forma educada - ¿por qué me lo preguntas? “Why do you ask me for?”. “Simply I am curious” solamente soy curiososo, me contestó. A partir de ese momento es cuando empezó nuestra conversación de cerca de 5 horas. Yo le conté el motivo de mi viajes, él me explicó que venía de vacaciones de España, donde se había encontrado con unos amigos de la universidad y con los que había visitado Madrid, Barcelona y Pamplona, San Fermines, claro. Parece bastante típico, que un americano venga a Pamplona, pero tampoco debe ser tomado a la ligera. Mi amigo ZA, tiene de momento 10 días de vacaciones al año, y había decidido utilizarlos para visitar España. Ya fuera por la fama que Hemingway le dio a nuestra fiesta de San Fermín, ya fuera por el calor de este nuestro país o la belleza de sus mujeres (aquí reconozco que me juró y perjuró que las mujeres españolas que había visto eran muy guapas, y no seré yo el que diga lo contrario). Lo realmente importante es cómo me explico lo que le habían sorprendido los toros, lo grandes que eran, la sensación que tuvo al correr un encierro, cómo le sorprendió la gente durmiendo en los parques de Pamplona, el poco inglés que hablan los españoles, pero sobre todo me dijo que le gustó la gente, le pareció que éramos un pueblo feliz, muy agradable de tratar y muy amable. La verdad es que yo personalmente también creo que somos así, un pueblo sencillo pero trabajador, complicado de entender pero muy rico interiormente. Un pueblo agradecido y generoso, que debería ser más consciente de ello.
Mi compañero de viaje, a su vez me explicó su trabajo. Muy interesante por cierto. ZA es “Legislative Correspondent at the USA Federal Senate” y trabaja para el senador federal de los EEUU Frank R. Lautenberg, senador por el estado de New Jersey, de 88 años (es el senador federal de mayor edad), y que ha sido senador durante los últimos 32 años. Y así es como ZA empezó a explicarme detalles de la vida americana que ciertamente llamaron mi atención. Su senador, que a fin de cuentas es su jefe, tiene un equipo de unas 50 personas, todas ellas trabajando activamente para él. Tiene 3 oficinas abiertas, una en Washington DC, donde está ZA, y otras dos en el estado de New Jersey, cerca de sus votantes. Estas personas que trabajan para el senador, son pagadas por el presupuesto que tiene el propio senador y que recibe de los impuestos federales.
En EEUU se eligen 100 senadores federales, dos por cada estado, independientemente de la población de estos estados. Estos senadores forman el senado de los EEUU, que junto a la Cámara de Representantes (donde sí se eligen sus miembros en función de la población de cada estado) constituyen el Congreso de los Estados Unidos. Los senadores federales y entre ellos el jefe de ZA, tienen encima de su mesa todos los temas del estado: infraestructuras, sanidad, políticas sociales, seguridad nacional, cultura, industria y desarrollo,...Todo, vuelvo a decirlo: TODO. Este señor de 88 años, trabaja 6 días de 7 a la semana, pues no sólo está en DC en los respectivos comités en los que forma parte, sino que también vuelve a su estado, New Jersey en su caso, donde vuelve para responder ante sus votantes. Pues su responsabilidad es sobre los votantes de su estado, pero a la vez debe asegurarse de que las leyes que se aprueban sean buenas para todo el país.
Llegado a este punto, ZA me dijo que su senador tenía 7 “Legislative Correspondent” que le llevaban temas diversos. Por ejemplo, uno se encarga de Sanidad, asuntos sociales, y cultura, otros como ZA, de industria, medioambiente e innovación. A su vez, existe un staff que trabaja para estos Correspondent, y todos ellos reportan al senador. Otra parte que me resultó muy interesante es que en la oficina del senador reciben cartas de los votantes de New Jersey, en las que éstos piden explicaciones sobre un tema determinado, o expresan su oposición ante cierta medida tomada. Y la mejor parte es que desde la oficina del senador se responden a todas, repito a TODAS, esas cartas. Impresionante. Llevar el caso a España y decirme si os imagináis eso de parte de nuestros senadores, y no generalizo, que seguro que los habrá que lo hagan. Me dio tanta rabia escucharle, a la vez que sentía una tremenda envidia. Nuestra clase política necesita renovarse, aquí simplemente están colocados a dedo, o porque han aguantado años de servilismo. Otra cosa es que dentro de su sueldo vaya el responder ante el ciudadano o irse de su puesto cuando las circunstancias lo requieren. Ese no es nuestro caso, por desgracia no.
Para terminar, tengo que decir que ZA apoya a Obama, cree que ha hecho un buen trabajo, o tan bueno como le han dejado, pero lamenta que posiblemente no será capaz de conseguir su re-elección. Según me comentó, ha hecho muchos enemigos dentro y fuera de su partido. La ley que consiguió para que exista una cobertura sanitaria mínima ha creado muchas ampollas. Su política monetaria, para unos excesiva y para otros corta. El asunto de Afganistán e Irak a medio cerrar también le pesarán. De todas maneras ZA me dijo que Ronney no era la peor de las opciones, puesto que Santorum o Greenwich eran “locos iluminados” que podían hacer mucho mal en EEUU y fuera de allí.
También hablamos de Europa, de la situación que se está viviendo y como lo ven en EEUU. Le expliqué mi punto de vista. Le hable del programa de intercambio universitario “erasmus”, hablamos de lo bueno que sería para el mundo que Europa y la UE pudiera ser un estado federal similar a EEUU. Me reconoció que se pierde entre tanto presidente en Europa, y que muchas veces les cuesta a los americanos entender que cada lado del océano atlántico tiene sus particularidades. Me reconoció que lamenta no hablar español, entre otros motivos porque en EEUU cada vez se habla más, pero también me dijo que aún estaba a tiempo. Y en general hablamos de música: me recomendó “Broken Bells”, “the shins”,..., de literatura, de las mujeres, de lo que representa una relación y lo difícil que resulta a veces ser generoso en ella. Hablamos de sitios a visitar en EEUU o España, y así hablamos, hablamos hasta aterrizar en el JFK. Una suerte por mi parte haber conocido a ZA, al que supongo que como el mundo es así de interesante, posiblemente pueda volver a ver.
Este post está especialmente dedicado a Zach A. Un abrazo