lunes, 15 de octubre de 2012

QUIÉN ES REALMENTE “EL TERCER HOMBRE”?

Últimamente resulta bastante sencillo decir que Alemania es la gran culpable de la situación que vivimos en España. Algunas veces, incluso el discrepar respecto de esta corriente de pensamiento puede llegar a estar mal visto. Políticos, periodistas, economistas y gente de la calle han identificado claramente el origen de nuestros males: “Merkel y su paisanos, los alemanes”.

Parece que ahora no es el momento de hacer un análisis profundo de la situación que vivimos. Buscar sus causas más profundas, sean lo sucias sean y huelan lo mal que huelan, e intentar erradicarlas aunque para ello, las medidas que deban tomarse por traumáticas, puedan llegar a darnos pánico. No, aquí en España no. Aquí nos gusta más mirar hacia arriba y decir que la culpa es de los mercados que nos atacan, o del BCE que no realiza la compra masiva de bonos que había anunciado, de la Comisión Europea por no presionar a los socios para ayudarnos a poner en marcha el supervisor bancario europeo y por supuesto, siempre al final la culpa será de los alemanes, esos egoístas que tanto gustan de disfrutar de nuestro sol, playas y comida, pero que a la hora de la verdad nos dejan tirados en la cuneta, como una colilla, con un paro escalofriante, sobre todo entre los jóvenes, con unos recortes sociales antes impensables, y con un país cuya mecha, la de los indignados está a punto de ser encendida.

Pues a mí la verdad, me parece que una vez más nos equivocamos si pretendemos seguir por esa línea. Un gran error, el cual pienso que estamos pagando y que lo peor de todo pagaremos durante mucho tiempo. Un cálculo equivocado en el momento en el que todavía pueden tomarse medidas. Una huida hacia delante, por miedo a ver lo que realmente se esconde en casa, en el armario, como muchos gustan de decir, en el trastero, en la despensa, en el garaje, allí donde escondemos lo que menos nos agrada, lo que más nos molesta y en definitiva lo que más miedo nos da.

Y aunque algunos de vosotros, los que leéis este blog, me habéis dicho que hacer mención a determinados links en mi racionamiento resulta complicado de seguir, no puedo por menos en este caso seguir haciéndolo, para recomendar dos lecturas obligadas del fin de semana. La primera, realista una vez más, describe en manos de @dlacalle la japonización a la que algunos quieren llevar a España, y sobre todo en la que señala parte de lo que debemos hacer como país y sobre todo lo que no podemos hacer, ya sea por cultura o por recursos, y que desde mi punto de vista debería ser más que suficiente para que parte de aquellos que defienden el mantra Keynesiano de gastar y gastar, se planteen, si son capaces, cuales pueden ser sus consecuencias:

El otro link está más en línea con el título de este post: Quién es realmente “el tercer hombre”?, y con una situación que en las últimas semanas se está viviendo en nuestra vecina Italia.

Muchos de vosotros habréis podido escuchar como el gobierno del bueno de Monti tuvo que disolver el ayuntamiento de Reggio Calabria, una ciudad del sur de Italia, el hasta ahora maldito Sur, por “supuesto control” por parte de la mafia de dicho ayuntamiento (empresas públicas, adjudicación de contratos, subvenciones,...). Dicha ciudad con unos 186.000 habitantes no es un pequeño pueblo en el que la mafia extiende sus tentáculos, como parece había hecho hasta la fecha. Todo lo contrario, se trata de una gran ciudad como pueda ser Alcalá de Henares, cerca de Madrid. Pero hete aquí que dicha noticia es el inicio de las semanas convulsas que antes comenté están viviendo, y que enlazan con el artículo, muy recomendable, sobre la detención que ha sido llevada a cabo de un consejero de la Lombardía, esta vez el Norte, y donde otros 14 consejeros lombardos están siendo investigados por supuesta corrupción. Extorsiones, compra de votos, adjudicaciones a dedo, tratos de favor,.... Y me pregunto yo, os suena de algo, o soy yo el único al que esta música parece que la ha escuchado antes pero con otro nombre?

Y así, una vez introducida la situación, es como llegamos a mi razonamiento y conexión con el título del post. Tengo claro, y no lo puedo decir ni más alto ni más fuerte, que en España, por la parte que nos toca, es imposible que salgamos de esta espiral en la que nos encontramos, sin que nos decidamos de una vez por todas a sacar el #LapizRojo, y recortemos todos aquellos gastos del estado hipertrofiado que hemos arrastrado durante los años de bonanza. Es imposible conseguir tener una prima de riesgo de 200bps como le pide Rajoy a la UE para pedir el rescate, si no perseguimos primero lograr la igualdad “gastos = ingresos”. Para ello, parece claro que tenemos que revisar el modelo de Estado actual, y si escucho y leo que son muchos más, y mucho mejor preparados los que opinan como yo, los que igualmente lo dicen, sólo queda preguntarme el por qué de que nuestros políticos o al menos la mayoría de ellos no se hagan la misma pregunta.

Cierto es que su propia supervivencia está relacionada con el sistema político y de estado que actualmente conocemos. Los favores debidos y que en un futuro tienen que ser pagados/cobrados son en gran medida el talón de Aquiles de dicha clase política. El motivo por el que empezaron una carrera política lejos queda. Sin embargo, lo que se tiene mucho más cerca son los juegos y equilibrios que tienen que seguirse y respetarse para allí mantenerse.

Dentro de toda esta maraña, tengo la impresión que donde en Italia tienen una mafia que controla en la sombra casi todo, hasta la deuda soberana del país  (recordemos que antes, o eso creo, se podía comprar deuda soberana italiana sin justificar excesivamente el origen de los fondos. Eso a mí siempre me ha parecido blanqueo de dinero, pero puede que esté equivocado), llamémosla ´Ndrangheta, Camorra Napolitana, Cosa Nostra o Sacra Corona, nosotros en España tenemos a nuestros propios corruptos que aunque no tienen esos nombres tan de película, al final el efecto es el mismo. Los Ortiz del caso Brugal, los Roca del caso Malaya, Urdangarían en el Palma Arena y Nóos, el caso Gürtel, los EREs falsos en Andalucía, y otros muchos más que seguro que son desconocidos hasta la fecha pero poco a poco irán saliendo a la luz. Luego parece que nuestros políticos no están tan solos, existe siempre un tercer hombre en la sombra que es el que “financia” el partido o la propia economía personal del electo. Existe un poder en la sombra que hasta la fecha se aprovechaba de créditos blandos, a través de cajas de ahorro controladas por sus patrocinados, para poder construir infraestructuras inútiles y ahora fantasmas. Existe un acuerdo tácito entre las partes para que unos sigan en el poder, al precio que sea, para que otros puedan disfrutar de esos contratos y adjudicaciones públicas dudosas. Existe un acuerdo para que a nadie se le ocurra eliminar ayuntamientos inútiles, diputaciones duplicadas, comunidades ruinosas. Pero sobre todo, y aquí es donde llegamos a lo que más daño me hace, existe una acuerdo para conseguir más dinero de la UE, del BCE y de los alemanes. Dinero que algunos dicen que servirá para activar la economía, para hacer infraestructuras al estilo japonés. Dinero que al final terminará en el bolsillo del Tercer Hombre y de allí a una cuenta Suiza. Dinero que no seremos capaces de pagar y por el que nos dirigimos a esta espiral loca, a lo más profundo de un túnel en el que la luz no se ve, y en el que el aire cada vez es más fétido.

Y en toda esta “posible” situación, repito, “posible” control por parte de mafias y constructores sin escrúpulos, todavía nos parece extraño que los alemanes estén asustados con nosotros? Por favor, sólo creo que nos merecemos algo un poco mejor, pero que debe empezar por nosotros mismos y por nuestra capacidad de autocrítica. Si yo fuera alemán y leyera el periódico un domingo como hoy, en el que me encontrara el caso de corrupción en Italia, por su mafia, o me encontrara que una parte de España quiere “escindirse”, independientemente de todos los casos de corrupción que allí hubo, patrocinio de partidos incluidos, la verdad es que los pelos se me pondrían como escarpias. No quiero ni pensar si además Angela, Merkel, a la que voté en las elecciones pasadas, me pide que sigamos mandando dinero para el sur, por el bien de la UE o de los bancos y acreedores alemanes. Me daría igual, porque lo único que estaría pensando es en salir de allí corriendo, por miedo al contagio, cual peste medieval que arrasa todo lo que a su paso encuentra. Al final término entendiendo en parte a los alemanes y por ello me parece un poco egoísta pensar que siempre son ellos los culpables, olvidando esa parte de autocrítica que además de ayudarnos, según mi punto de vista, también haría un poco de justicia: con nosotros y con el Tercer Hombre.

Para terminar este post me gustaría recomendaros el último álbum de Mumford&Sons: Babel, que para los que os guste coger un libro en fin de semana y escuchar una música agradable de fondo, seguro superará con creces vuestras expectativas.

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