Lo que pudo ser una conversación normal, evolucionó hacía una abierta discusión en relación a la viabilidad y sobre todo en los efectos que dicha técnica, el fracking, puede tener en el futuro sobre el medio ambiente y con ello sobre las personas, es decir nosotros.
A mis amigos y a mí siempre nos han gustado las películas post-apocalípticas del tipo Mad Max, Soylent Green, Omega Man,..., y con ello imaginarnos las consecuencias que nuestros actos pueden tener en generaciones futuras, ya no por cuestiones altruistas, sino posiblemente más por el morbo que los mundos de Heston O Gibson en dichas películas crean. Si además los amigos en cuestión son ingenieros industriales, gafapastas, algunos de ellos dedicados a la energía, por lo menos a su generación, terminas encontrándote en esta situación. En las conclusiones iniciales sacamos que a priori uno pareció apoyar la técnica, el joven, y otros dos no terminan de verlo. Por mi parte preferí permanecer sin pronunciarme todavía y no decantarme por uno u otro bando.
Para poder tener una opinión fundada, o por lo menos un poco más, desde aquella conversación he intentado leer algo más en relación al proceso de fracking. Me ha sorprendido saber que lleva más tiempo del que pensaba en operación, pero más me ha sorprendido el “limbo” en el que se encuentra actualmente. Parece claro que en los EEUU es donde más pueden verse las consecuencias a corto plazo, por llevar más tiempo en funcionamiento. Pero al tratarse de un país en el que los lobbys son tan poderosos, tampoco se sabe nada con seguridad en la actualidad, por lo que me imagino debe existir allí un choque de trenes (potente lobby del petróleo y el no menos potente lobby minero/productor de gas). Estados como New York (Búfalo City) o Pensilvania están han decidido parar en seco cualquier extracción, licencia o actividad relacionada con el fracking, por lo menos hasta que exista algún tipo de certeza de las consecuencias que tiene.
Las consecuencias,..., malditas ellas. Si no tuviéramos que pensar siempre en ellas, qué fácil sería todo.
Llegado a este punto, conviene hacer un pequeño resumen sobre aquello de lo que estoy hablando. La fractura hidráulica horizontal o fracking se utiliza para la extracción del gas en esquistos o pizarra (rocas de baja porosidad). El gas de pizarra se encuentra atrapado en estratos o capas de pizarra a mucha profundidad (desde los 400 a los 5.000 metros). Dado que la pizarra tiene una permeabilidad muy baja, el gas está distribuido en pequeños poros o burbujas, muchas veces microscópicas, no conectadas entre sí, lo que hace necesario romper las capas de pizarra para conseguir reunir el gas y que fluya hacia la superficie para ser recogido.
La fractura hidráulica horizontal consiste en hacer una perforación vertical hasta la capa de pizarra. A esta perforación se le pone un tubo de acero, con un recubrimiento de cemento para proteger los acuíferos de los aditivos químicos que posteriormente se utilizan. Una vez se alcanza la pizarra se realiza una perforación horizontal, a través de la propia capa de pizarra. Esta perforación horizontal tiene, como media, un kilómetro y medio, aunque puede llegar hasta los 3 km. Una vez se ha realizado la perforación horizontal en la capa de pizarra se utilizan explosivos para provocar pequeñas fracturas. Una vez provocadas estas fracturas se inyectan, por etapas, miles de toneladas de agua a muy alta presión, mezclados con arena y aditivos químicos.
Este agua a presión fractura la roca liberando el gas que luego, junto con el agua, la arena y los aditivos retorna a la superficie (retorna entre un 15 y un 80% del fluido inyectado). Entre los aditivos químicos utilizados se encuentran benzenos, xilenos ó cianuros, hasta llegar a unas 500 sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas. El fluido de retorno también trae a la superficie otras sustancias que pueden contener las capas de pizarra. Es muy común que estas rocas contengan sustancias muy peligrosas, tales como metales pesados (mercurio, plomo…), radón, radio o uranio, y otros elementos radiactivos que llegan a la superficie. Cada plataforma puede acceder únicamente a una pequeña área del yacimiento que se pretende explotar, por lo que es común que se dispongan múltiples plataformas sobre el mismo, y que se requiera una superficie lo suficientemente grande como para permitir el despliegue y almacenaje de los fluidos y el equipo necesario para las operaciones de fractura y las perforaciones horizontales.
Qué miedo da tener información, lo mejor siempre vivir en la ignorancia, ahora lo primero que me viene a la cabeza es parar automáticamente con esta técnica, olvidarla cuanto antes y no poner en riesgo a los seres humanos. El riesgo de la contaminación de las aguas superficiales (ríos) y de los acuíferos mediante las sustancias químicas inyectadas, la cantidad ingente de agua y arenas que son necesarias inyectar en proceso, la difícil gestión de los residuos resultantes o la baja TRE (tasa de retorno energético), es decir la relación entre la energía obtenida y la que se utiliza, y que “dicen” se sitúa entre 2 y 5 (muy lejos del petróleo que está en 15 o la energía eólica en 18), me hacer dudar y mucho.
Sin embargo por otro lado, e intentando aplicar un poco de sentido común (la información sin su procesamiento no sirve de nada), me pregunto si no hemos estado haciendo ya cosas similares durante muchos años, siglos, como raza humana, llevando un poco al límite a la naturaleza y con ellos a nosotros mismos. Acaso, los romanos, cuando se dedicaban a extraer el oro de la zona del Bierzo, es decir, en la zona de las Medulas, no dejaron patente su agresividad? O va a resultar ahora que las centrales térmicas o las nucleares son mucho más seguras y saludables a nivel medioambiental? En algunos casos me hace gracia, pues la locura proteccionista del ser humano llega a tal punto que nos hace parecer o hasta ser tontos. Sirva de ejemplo Francia, los cuales no quieren saber nada del fracking. Normal, para eso ya tiene sus centrales nucleares funcionando a todo trapo. Y los chinos, qué decir de ellos. No nos preocupemos, que ya se encargarán en breve de ponerse manos a la obra con arena, agua y productos químicos a sacar gas no convencional. Y si no démosles un poco de tiempo.
El ser humano tiene una clara dependencia energética, es un hecho, y hasta que no se produzca una inversión de ésta dependencia, es decir, nos dediquemos a consumir cada vez menos (o tengamos aparatos que consuman menos), tendremos que seguir investigando nuevas fuentes de energía o nuevos procesos de extracción de dichas fuentes. Esto no significa que debamos olvidar las consecuencias, en absoluto, esto significa que debería ser justo seguir investigando las cosas buenas/malas de esta técnica, pero conociendo de forma pública los resultados, que posiblemente sea lo que más echo en falta. El hermetismo a mí siempre me hace dudar, vamos me da miedo, y tanto como haya en relación al fracking, menos creeré en dicha técnica, pero si ocurre lo contrario y tenemos información acerca de los pozos en explotación y de la situación ambiental que los rodea, mejor y más confianza podrá generarse o por lo menos en lo que a mí se refiere.
Conclusión, apoyaré el fracking en proporción directa a la información que tenga de los avances y consecuencias que la extracción tiene, y de momento, y sirva como dato, me quedo con algunos resultados y como la nueva técnica de extracción de gas no convencional, ha permitido que el precio del gas, al menos en EEUU baje a mínimos históricos: “The spot price for natural gas traded on the New York Mercantile Exchange hit a record low of $1.82 per million British thermal units (MMBTU) last April 20—down 86 percent from a high of $12.69 in June 2008. Even at recent, somewhat higher prices, natural gas is now significantly cheaper than either diesel fuel or gasoline on an energy-equivalent basis: a little more than one-tenth the wholesale, spot prices of about $3 per gallon for those liquid fuels.”
Saliendo un poco del tema del post, hacer un par de recomendaciones, una literaria, del libro “2666” de Roberto Bolaño, escritor chileno que escribió está su obra postuma, y que por recomendación de alguien a quien admiro, he podido descubrir. Una joya. Otra musical, que debemos al joven, el ingeniero industrial favorable al fracking, en el grupo “Beach House” con canciones como “Myth”.


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