En la línea de los últimos post, me gustaría comenzar con un extracto de John Mauldin, para muchos uno de los mejores economistas generadores de pensamiento que existen en la actualidad. Este fragmento ha sido rescatado de “ECR Research” dentro de su último post: “DEBT BE NOT PROUD_ … the governments and central banks can no longer create high growth; at best they can prevent growth from sliding fast. In addition, the drawbacks for central banks of opening the liquidity taps further are growing, while the effectiveness of the action is waning. Therefore, although we anticipate the Fed to embark on additional easing measures, we believe they will be disappointing in scope and effectiveness. For the ECB, maintaining the EMU and the euro is more important. To achieve that, interest rates in Italy and Spain have to be rapidly reduced. Nevertheless, the measures the ECB recently announced will achieve no more than creating a degree of calm in the financial markets, unless Spain and Italy make substantial structural reforms to their economies. However, there is great resistance to those reforms...”
(Es importante hacer notar, que cuando empecé a escribir este post, no había tenido lugar el nuevo QE3 en EEUU. Los efectos serán observados próximamente, aunque mi opinión es que el crédito no va a circular en mayor volumen, puesto que los tipos están al 0%. Lo que ocurrirá posiblemente, es que la “agonía” se alargue, pero sin posibilidad de que se solucione la enfermedad).
Parece que la euforia se ha instalado nuevamente entre nosotros. Los malditos Merkel y Draghi han sido esta semana nuestros socios salvadores. Tal y como tantos habían estado reclamando en las últimas fechas. La bolsa ha subido, bueno mejor dicho ha salido de la estratosfera. Nuestro buen amigo Adelson, ese amable anciano de 76 años, parece que ha decidido invertir en la comunidad de Madrid, en lo que será un complejo con 6 casinos, 35.000 plazas hoteleras, 3 campos de golf,..., y a la definitiva lo que significará la creación de unos 250.000 puestos de trabajo. Y cómo buenos compatriotas, los catalanes se alegran de que sea Madrid la finalmente elegida, puesto que ellos, muy autónomos, van a hacer el mayor complejo de parques de atracciones de europa, cerca de Port Aventura; todo ello con el beneplácito de Caixabank y con Mr.Astroc de socio (alias Bañuelos y que Dios les pille confesados). Es lo que tiene venir de malas noticias, que en cuanto podemos ver un pequeño rayo de esperanza, rápidamente nos abrazamos a él, sin preguntarnos a qué coste.
La verdad es que siento ser un poco aguafiestas, pero yo no me siento tan contento. Puede resultar un poco raro que yo, que siempre he intentado desde mi facilopinión ver la parte positiva de la situación complicada que llevamos viviendo en los últimos años, ahora que parece mejor el horizonte, quiera llevar la contrario. Ni mucho menos, nada más lejos de mi intención. El principal motivo de esta “tristeza” es sencillo. Los problemas siguen estando allí. Son estructurales y están bien arraigados en nuestra sociedad. Las soluciones o parches que el BCE y Merkel nos ofrecen no dejan de ser un remedio a corto y la euforia con la que nuestros políticos acogen el nuevo panorama es lo que más me preocupa. Todavía no nos hemos dado cuenta que gastamos más de lo que ingresamos? Y todavía queremos seguir gastando vía inversión pública en aeropuertos fantasmas, palacios de congresos vacios, autopistas innecesarias? Qué tipo de broma es esta? Se trata de una partida al solitario en la que nos hacemos trampas. Quiénes de vosotros habéis escuchado que parte del dinero va a utilizarse para las PYMEs, para las empresas que quieren exportar productos españoles, abrir nuevos mercados? Nadie, verdad? Daniel Lacalle, al que hace tiempo no he nombrado en este blog, y no porque no haya compartido sus opiniones últimamente, claramente lo define en su “lleno de energía de este fin de semana: http://www.cotizalia.com/opinion/lleno-energia/2012/09/08/ni-donacion-ni-regalo-lo-que-esconde-el-plan-draghi-7400/ “. A mí la verdad sigue pareciéndome bastante claro que nos vamos directos al más profundo de los agujeros, del que miedo me da saber cómo saldremos. Mientras no reformemos el propio sistema, las instituciones, los reguladores y todos aquellos que en definitiva de una forma libre han sido elegidos para gobernar no se den cuenta que la supervivencia de todos está por encima de la de ellos mismos, siento decir que el parche de Mr. Draghi servirá de muy poco.
Para de alguna manera poner de manifiesto la triste situación que vivimos en las administraciones públicas de España, me gustaría compartir con vosotros un ejemplo, del que no daré nombres, y en el que entiendo podremos llegar a la conclusión de que algo falla actualmente.
Municipio de unos 200.000 habitantes. En su consistorio, en el departamento de obras. Un jefe de servicio y 5 técnicos. Además como apoyo 6 delineantes y 3 secretarias/auxiliares. 15 personas en total. Todos ellos funcionarios. Actualmente les han bajado el sueldo y les hacen trabajar 2,5horas más a la semana. El ambiente está bastante caldeado. Nunca es que se hayan estresado a la hora de trabajar, pero actualmente mucho menos. El rendimiento de estas personas es el adecuado? No. Volvamos 5 años atrás en el tiempo, cuando todavía no había crisis ni se la esperaba. Los ayuntamientos te peatonalizaban una calle o te hacían una rotonda cada semana. Era la época de vino y rosas. Los funcionarios del departamento de obras de dicho ayuntamiento eran los mismos que en la actualidad. Dicho departamento, que a priori no parecía estar corto de personal, resultaba ser “un infierno” para su jefe de servicio. Los proyectos no se revisaban de forma adecuada, las constructoras presentaban modificados, los cuales eran aprobados sin discusión alguna. El dinero fluía como maná, pero el trabajo de dichos técnicos era prácticamente nulo. El jefe de servicio, totalmente impotente, decide buscar un refuerzo externo. Contratan otro técnico, que esta vez no es funcionario. Es el único que trabaja en el departamento. Dicho técnico no pone en cuestión este hecho, pero lo que no puede soportar son las situaciones que vive en el día a día con sus compañeros: “suena el teléfono en la mesa de una de las secretarias. Lo único que tiene que hacer es descolgar y pasar al correspondiente técnico, pero no descuelga. Esta situación se repite una, dos,…, cinco veces. El técnico externo a la sexta ocasión en la que suena el teléfono, se levanta, observa que la secretaria está en su sitio pero hablando con otra secretaria (comentando las compras que habían hecho el día antes), coge el teléfono y se lo pasa al técnico correspondiente. Esta extraña situación se repite todos los días. El técnico externo, cada vez va cogiendo más peso en el departamento, aunque solo sea por el hecho de ser el “único” que trabaja. El jefe de servicio, muy contento con su rendimiento le asigna una secretaria. Dicha secretaria, sigue comportándose igual cuando suena el teléfono, pero con la diferencia de que ahora el “externo” le recuerda que tiene que coger el teléfono, entre otras cosas. El malestar aumenta cuando uno de los delineantes también pasa a depender de nuestro protagonista. Trabajos que antes se retrasaban semanas, ahora salen en plazo. No nos engañemos, nadie echa horas extras, simplemente existe más orden. El técnico externo, después de estar 2 años trabajando en el ayuntamiento, decide que eso no es lo suyo. Le ofrecen la posibilidad de optar a una plaza fija de funcionario: “…ya te la apañaremos, le dice el jefe de servicio,…”, pero piensa que su estómago no sería capaz de soportar la situación vivida. Una vez tomada la decisión de buscar un empleo en la empresa privada y comunicada su baja en el ayuntamiento, los compañeros/funcionarios que durante dos años ha tenido, deciden hacer una fiesta de despedida. Pocas veces ha visto tan contenta a la secretaria que tenía a su cargo. El delineante que dependía del técnico llegó a emborracharse en esa fiesta. Qué majos!, qué triste!
Esta es España, no nos engañemos. Jugar al solitario es sencillo y las trampas nos las hacemos a nosotros mismos. Tenemos que gastar menos y motivos sobrados tenemos para conseguirlos. No tengo intención de repetir la cantinela: menos políticos inútiles, menos administraciones ineficientes, menos empresas públicas en pérdidas, menos funcionarios que no cogen el teléfono porque están hablando con la compañera del sujetador o los calzoncillos que ayer se compraron. That´s life!
Para terminar, y para aquellos que no habéis podido leerlo, me gustaría hacer un extracto de un artículo escrito por una corresponsal alemana con motivo de la visita de Merkel. Las palabras cuando escritas no se las lleva el viento. Este es uno de esos casos. Disfrutad el fin de semana.
Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.
En Alemania crece la critica contra la supuesta "mentalidad de fiesta" de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.
España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas. Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado.
Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables. Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- o pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.
La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista. Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país. Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad.
Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE? Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas.
Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa. Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar. Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por personas tan increíblemente venales.
La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.
No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna. En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.
Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal.
El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España. En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%.
Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011. Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se está gastando el doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.
Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.
Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada.
Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.
*Stefanie Claudia Müller es corresponsal alemana en Madrid y economista;