Out, out,
brief candle!
Life´s but a
walking shadow, a poor prayer
That´s struts
and frets his hour upon the stage
And then is
heard no more: it is a tale
Told by an
idiot, full of sound and fury
Signifying nothing.
“La vida no es más que una sombra…un
cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa”
Shakespeare y Faulkner, cada uno
a su manera, escribieron sobre los versos con los que he abierto este post. “Macbeth”
por el primero y el propio “ruido y furia” del segundo relatan de alguna manera
la degeneración progresiva de una familia, sus secretos y las relaciones de
amor/odio que la sostienen y la destruyen.
Europa, o por lo menos nuestra Europa
del euro puede estar viviendo su propia degeneración progresiva. A su manera,
pero puede que con consecuencias similares a la de los Compson o del propio
Macbeth.
El pasado domingo, leyendo El
País, en particular el artículo de José Ignacio Torreblanca: “El desgobierno europeo”, pude encontrar
esta reflexión, la cual, al menos diré, me ha dejado turbado. Han pasado 4 días
desde entonces, 4 días que he necesitado para tener las fuerzas suficientes a
la hora de escribir este post.
En otras ocasiones, he sido muy
crítico con los críticos. Véase los Krugman y Stiglitz, adalides de la quiebra
del sueño europeo, viejas glorias del otro lado del atlántico, que más valdría
se preocuparan de sus propios problemas, pero que en tantas ocasiones han
manifestado el colapso al que nos dirigimos aquí en el viejo continente. Sin
embargo, ahora, debo reconocer no tengo todas conmigo.
Mi optimismo me empujaba a ver el
vaso medio lleno, una opción que cada uno tomamos de forma libre. Podemos
dejarnos llevar por la negatividad que nos rodea, o podemos intentar luchar,
para cambiar poco a poco lo que no funciona, con el objetivo de conseguir un sistema,
en el futuro, mejor. Todo ello es cierto, lo pienso así y sigo intentando llevarlo
a cabo cada día de mi vida.
Sin embargo, existen momentos de
debilidad, como el que he vivido desde la lectura del artículo de Torreblanca.
Momentos en los que te das cuenta que hasta ahora parece que todo vale. Situaciones
en las que es evidente que no podemos fiarnos de las personas que nos
gobiernan. Pasos en falso, matizaciones, justificaciones vacías, falta de
estrategia, individualismos,…, carencia de liderazgo.
Es en ese momento en el que
recuerdo otro poema famoso, una parte al menos de él:
Recuerde el
alma dormida,
avive el seso
y despierte
contemplando
cómo se pasa
la vida,
cómo se viene
la muerte
tan callando,
cuan presto
se va el placer,
cómo después de
acordado
da dolor,
cómo, a
nuestro parecer,
cualquier tiempo
pasado
fue mejor.
Porque al final lo que está claro
es, que de una u otra manera, la vida se nos pasa. Ya son más de 6 años de crisis, y seguimos como estábamos:
“mal con perspectiva negativa”. La vida puede ser muy dolorosa, pero el grado
de desesperación en el que algunas personas viven nos debería obligar a tomar
decisiones, difíciles si es necesario. N olvidemos que ese es uno de los “mantras”
que nos bombardea cada día: “debemos
tomar decisiones difíciles, pero que son necesarias para poder salir de la
situación que vivimos,…”. Ese discurso ya ha sido muchas veces pronunciado,
cada vez está más vacío.
La cuestión es que no podemos
seguir así. No podemos seguir colocando parches en una herida que se desangra
ante situaciones como las vividas en Chipre el último mes. No podemos seguir
oprimiendo a todo y a todos por la simple teoría de la austeridad, esa que tan
bien funciona a unos (los alemanes en este caso que pagan intereses de la deuda
irrisorios), mientras que a otros les asfixia hasta llegar a la imposibilidad
de movimiento. Qué pasará si Bersani no consigue crear gobierno estable en
Italia? Hasta donde subirá la prima de riesgo, la italiana y la española?
Si tenemos que salirnos del euro, o se tienen que salir del euro, algún
o algunos países, es posible que haya llegado el momento de planteárselo.
Lo que no podemos es seguir como si las cosas se fueran a solucionar solas. Si tenemos que proteger la moneda única,
tendremos que crear un sistema bancario único, con un regulador europeo, con
una unión fiscal, al menos de mínimos, y con una cierta garantía de unión
política. No nos queda otra. Basta ya de solidaridad alemana. Yo no la
necesito. O estamos todos en el mismo barco o que cada uno siga su camino, pero
no podemos dejar que la vida, y la crisis, siga pasando sin más. Necesitamos
tomar decisiones. El problema está ahí, nos hemos pasado con la deuda, tanto la
pública como la privada, y eso no va a desaparecer por mucho que cerremos los
ojos y lo deseemos con todas nuestra fuerza, eso solo le pasaba a Dorothy en
Oz.
Entiendo que para esto último
pueda pasar se necesitan líderes,
cosa de la cual para nuestra desgracia carecemos. Personalmente estoy cansado
de “idiotas” como a los que se refiere el fragmento de Shakespeare, que nos cuentan
una historia vacía. No es una cuestión de que eche de menos personas como Roosevelt,
Keynes o Eccles, y el new deal que permitió a los EEUU salir de la gran crisis
(esa de la época del libro de Faulkner), es una cuestión que mires a donde
mires no existe ninguna persona en la UE o en sus estados que pueda decirse
tenga claro cómo sacarnos de este atolladero. Y ése, posiblemente, sea el gran
problema al que nos enfrentamos: las duras y complicadas decisiones que deben
tomarse (y para las que no tenemos claro sus consecuencias), dentro de un sueño
o pesadilla de euro/EU, del que algunos se están despertando con una mala
resaca. Decisiones para las que no veo una figura que las impulse, decisiones
que pueden tener unas graves consecuencias, después de 6 años de crisis,
económica, política y humana.
Creo que se acerca el momento,
debemos empezar a mentalizarnos.

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