jueves, 28 de marzo de 2013

EL RUIDO Y LA FURIA


Out, out, brief candle!
Life´s but a walking shadow, a poor prayer
That´s struts and frets his hour upon the stage
And then is heard no more: it is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury
Signifying nothing.

La vida no es más que una sombra…un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa
Shakespeare y Faulkner, cada uno a su manera, escribieron sobre los versos con los que he abierto este post. “Macbeth” por el primero y el propio “ruido y furia” del segundo relatan de alguna manera la degeneración progresiva de una familia, sus secretos y las relaciones de amor/odio que la sostienen y la destruyen.

Europa, o por lo menos nuestra Europa del euro puede estar viviendo su propia degeneración progresiva. A su manera, pero puede que con consecuencias similares a la de los Compson o del propio Macbeth.

El pasado domingo, leyendo El País, en particular el artículo de José Ignacio Torreblanca: “El desgobierno europeo”, pude encontrar esta reflexión, la cual, al menos diré, me ha dejado turbado. Han pasado 4 días desde entonces, 4 días que he necesitado para tener las fuerzas suficientes a la hora de escribir este post.

En otras ocasiones, he sido muy crítico con los críticos. Véase los Krugman y Stiglitz, adalides de la quiebra del sueño europeo, viejas glorias del otro lado del atlántico, que más valdría se preocuparan de sus propios problemas, pero que en tantas ocasiones han manifestado el colapso al que nos dirigimos aquí en el viejo continente. Sin embargo, ahora, debo reconocer no tengo todas conmigo.

Mi optimismo me empujaba a ver el vaso medio lleno, una opción que cada uno tomamos de forma libre. Podemos dejarnos llevar por la negatividad que nos rodea, o podemos intentar luchar, para cambiar poco a poco lo que no funciona, con el objetivo de conseguir un sistema, en el futuro, mejor. Todo ello es cierto, lo pienso así y sigo intentando llevarlo a cabo cada día de mi vida.

Sin embargo, existen momentos de debilidad, como el que he vivido desde la lectura del artículo de Torreblanca. Momentos en los que te das cuenta que hasta ahora parece que todo vale. Situaciones en las que es evidente que no podemos fiarnos de las personas que nos gobiernan. Pasos en falso, matizaciones, justificaciones vacías, falta de estrategia, individualismos,…, carencia de liderazgo.

Es en ese momento en el que recuerdo otro poema famoso, una parte al menos de él:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuan presto se va el placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo, a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado
fue mejor.
    
Porque al final lo que está claro es, que de una u otra manera, la vida se nos pasa. Ya son más de 6 años de crisis, y seguimos como estábamos: “mal con perspectiva negativa”. La vida puede ser muy dolorosa, pero el grado de desesperación en el que algunas personas viven nos debería obligar a tomar decisiones, difíciles si es necesario. N olvidemos que ese es uno de los “mantras” que nos bombardea cada día: “debemos tomar decisiones difíciles, pero que son necesarias para poder salir de la situación que vivimos,…”. Ese discurso ya ha sido muchas veces pronunciado, cada vez está más vacío.

La cuestión es que no podemos seguir así. No podemos seguir colocando parches en una herida que se desangra ante situaciones como las vividas en Chipre el último mes. No podemos seguir oprimiendo a todo y a todos por la simple teoría de la austeridad, esa que tan bien funciona a unos (los alemanes en este caso que pagan intereses de la deuda irrisorios), mientras que a otros les asfixia hasta llegar a la imposibilidad de movimiento. Qué pasará si Bersani no consigue crear gobierno estable en Italia? Hasta donde subirá la prima de riesgo, la italiana y la española?

Si tenemos que salirnos del euro, o se tienen que salir del euro, algún o algunos países, es posible que haya llegado el momento de planteárselo. Lo que no podemos es seguir como si las cosas se fueran a solucionar solas. Si tenemos que proteger la moneda única, tendremos que crear un sistema bancario único, con un regulador europeo, con una unión fiscal, al menos de mínimos, y con una cierta garantía de unión política. No nos queda otra. Basta ya de solidaridad alemana. Yo no la necesito. O estamos todos en el mismo barco o que cada uno siga su camino, pero no podemos dejar que la vida, y la crisis, siga pasando sin más. Necesitamos tomar decisiones. El problema está ahí, nos hemos pasado con la deuda, tanto la pública como la privada, y eso no va a desaparecer por mucho que cerremos los ojos y lo deseemos con todas nuestra fuerza, eso solo le pasaba a Dorothy en Oz.

Entiendo que para esto último pueda pasar se necesitan líderes, cosa de la cual para nuestra desgracia carecemos. Personalmente estoy cansado de “idiotas” como a los que se refiere el fragmento de Shakespeare, que nos cuentan una historia vacía. No es una cuestión de que eche de menos personas como Roosevelt, Keynes o Eccles, y el new deal que permitió a los EEUU salir de la gran crisis (esa de la época del libro de Faulkner), es una cuestión que mires a donde mires no existe ninguna persona en la UE o en sus estados que pueda decirse tenga claro cómo sacarnos de este atolladero. Y ése, posiblemente, sea el gran problema al que nos enfrentamos: las duras y complicadas decisiones que deben tomarse (y para las que no tenemos claro sus consecuencias), dentro de un sueño o pesadilla de euro/EU, del que algunos se están despertando con una mala resaca. Decisiones para las que no veo una figura que las impulse, decisiones que pueden tener unas graves consecuencias, después de 6 años de crisis, económica, política y humana.

Creo que se acerca el momento, debemos empezar a mentalizarnos. 

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