La actualidad pública en los
últimos días está siendo en cierto modo una repetición de despropósitos en
cualquier nivel u orden social en el que te fijes. Las instituciones, ésas tan
alabadas en el pasado, se están convirtiendo en un circo, incluso peor, en una
casa de locos, a modo y semejanza de la famosa película de Tod Browning: “la
parada de los monstruos”. Ya sea Italia, España, Venezuela o Corea del
Norte, no importan donde. La gran farsa está montada.
Por aquello de mirar a corto, es
decir en la parte más cercana, España, me gustaría compartir con vosotros una
pequeña charla que tuve hace poco con un amigo, de profesión político, y cuyo
nombre e inclinación política no es importante, pues las conclusiones pueden
aplicarse a todos por igual.
Este amigo, en origen, era amigo
de otro amigo mío. Enrevesado, verdad? Lo que quiero decir es que en el círculo
más cercano de las personas que conozco, colegio, universidad, trabajo, no
tengo el placer de contar con muchos políticos entre ellos, entendiendo como
tal el que vive de dicho “negocio”. Coincidencias de la vida, el que era mi
amigo, me pidió, por favor, ayudara a su vez a su amigo, el político, por un
tema relacionado con las infraestructuras de transporte, negocio que no me es
ajeno, y que para el político, estaba resultando un quebradero de cabeza.
Bueno, para él y para su partido, pues no sabían cómo enfocar el problema. Como
resultado, nos reunimos en varias ocasiones, para de alguna manera intentar
orientarle, y sobre todo evitar se confundiera, con las alternativas que tenía.
El resultado creo fue muy interesante para él, motivo por el que a mi modo de
entender quedó agradecido conmigo, y más que justificada razón para que hayamos
seguido viéndonos desde entonces.
En una de estos encuentros, en
concreto una comida que tuvo lugar no hace mucho, yo, el de lafácilopinion,
estaba un poco indignado (*). Tanta noticia “cutre”, y que nada tenía
que ver con los problemas reales que estamos viviendo, había conseguido
revolverme el estómago, “once again”. Los sobres de Bárcenas, el díscolo Pere
Navarro, el duquesito empalmado, el ministro corsario de hacienda,…Pasadas unas
semanas, seguimos en la misma línea: el nuevo alcalde de Ponferrada, La
Cospedal y su amiga “Esperanza”, la deuda española, el señor Berlusconi,…a todo
esto, le sumamos una comparecencia del presidente del gobierno de España, Don
Mariano, para dar su explicación sobre el caso Bárcenas, pero en la que no
admite preguntas. Y como no existe nada mejor que seguir el ejemplo del que
manda, ahora, sus ministros deciden hacer lo mismo, comparecencias sin admisión
de preguntas. Ya no comparecen los lunes, no admiten preguntas, no dan
explicaciones a los ciudadanos, y seguimos en el mismo punto, perdón, peor que
hace un año y medio: más impuestos, más paro, más deuda, peor perspectiva.
Explicado el motivo de mi
indignación, la cual trasladé a mi amigo, el profesional de gremio, el político,
muy tranquilo, como suele ser habitual, me contesto: .-te entiendo perfectamente, y
comparto en gran medida tu indignación y desasosiego-. Como no puede
ser de otra manera, me quedé boquiabierto. No esperaba tanta franqueza por su
parte, si bien es cierto que siempre hemos hablado con total libertad,
compartiendo en ocasiones puntos de vista y divergiendo en otros.
.-Tú problema es, que no entiendes
todavía cuáles son las dos grandes preocupaciones de un político-. Me
dijo mi amigo. Yo por mi parte, aunque en otras ocasiones me había podido hacer
una composición de los mapas mentales que siguen aquellos que rigen nuestros
destinos, no pude dejar de manifestar abiertamente mi curiosidad.- Pues
tú dirás, nadie como aquel que “bebe de la fuente” puede mejor decir el sabor
que tiene-. Estaba claro que mi amigo tenía ganas de hablar ese día. A
diferencia de otras ocasiones, hasta ese momento, no me había pedido total
discreción, o la tan famosa: “lo que hablamos debe quedar entre nosotros”. Ese
día no había sido así.
.- La primera preocupación de un
político es poder llegar al poder, entendiendo como tal un cargo de
responsabilidad en el que de alguna manera puede ver satisfech@ su deseo de
“mandar”. Cada uno a su manera, se va colocando, apoyando u oponiéndose a las
diferentes facciones o grupos dentro del partido, para de alguna forma poder
prepararse y ser “elegible” para un cargo de responsabilidad-. En este
punto, debo decir que cargo de responsabilidad es aquel en el que puede
ejercerse y disfrutar de lo que realmente se persigue durante tanto tiempo, es
decir, el ordeno y mando. Ministeriables, secretarios de estado, directores,
presidentes de empresas públicas, consejeros, más directores, alcaldes,
diputados, senadores,…y una larga lista de puestos, para los que se debe luchar
durante años, con el cuchillo entre los dientes.- No te estoy hablando de conseguir
un trabajo, como cuando haces una entrevista en una empresa, te estoy hablando
de muchos años “tragando mierda” para poder colocarte en la parrilla de salida
y optar, si además tienes un poco de suerte, al cargo político en cuestión-.
La verdad es que tenía lógica lo que me decía mi amigo.- Y cuál es la segunda
preocupación del político?-.Le pregunté yo.
Como si hubiera sido gallego, y
recordemos que últimamente ser gallego es bueno en política, me contestó con
otra pregunta.- Qué piensas tú?-. Difícil cuestión debo reconocer, pues en las
más de las ocasiones, parece que hacen todo lo contrario a lo que la lógica
dicta.- Supongo que hacer un buen trabajo, servir a aquellos que les han
votado, conseguir la re-elección y con un poco de suerte, pasar a la posteridad
como alguien que hizo un buen trabajo, y sobre todo colocarse en algún consejo
de administración o empresa privada en la que poder hacer uso del poder de
lobby o influencia durante años trabajada, vamos, monetizar tantos años en
política!-. Silencio. Mi amigo cogió la copa de vino, bebió, se limpió
los labios con la servilleta y se quedó pensativo. Más silencio.
.-Tienes parte de razón, pero no
creo que realmente lo que has dicho sea la segunda preocupación del político.
Es posible que sea algo que venga después, una vez salvada la primera y la
segunda preocupación que ahora te diré-. Otra vez silencio. Qué cabrón!
Como sabe manejar los tiempos. Sabía que estaba totalmente entregado, pues mi
indignación va muy a la par con el morbo que me genera poder entender el
sistema.- desde mi punto de vista, la segunda gran preocupación de un político,
una vez que consigue llegar al cargo de responsabilidad anhelado, es poder
mantenerse en él. Esto es en ocasiones muy difícil, pues tu cargo al final es sólo
uno, y los que quieren quitártelo suelen ser muchos. La guerra, mejor dicho,
las guerrillas que dentro de un partido se pueden montar, no dejan de ser lo
que ahora mismo puedes leer en la prensa y ver en la televisión. El caso Bárcenas
no es sino las consecuencias de la guerra interna que ahora se vive en el PP
para poder desplazar a Rajoy. El PSC y Pere Navarro, no es sino el efecto para
desestabilizar a Rubalcaba. Todo es mucho más sencillo y se limita a uno de los
instintos básicos del hombre: la supervivencia, al precio que sea-.
Razón no le faltaba, pero mi indignación no había bajado ni un grado, todo lo
contrario, estaba incrementándose por segundos.- Entonces, qué pintan, perdón, qué
pintamos los ciudadanos, los votantes, en todo esto? -. Mi amigo me
estaba mirando a los ojos, manteniendo la tensión. Se le notaba que disfrutaba,
estaba tranquilo, cosa rara en él, que siempre estaba más nerviosos de lo
humanamente deseable.- Nada, los ciudadanos no pintan nada, son un
mal menor al que se debe contentar, se le saluda, se le habla, ríe o abraza,
según la ocasión, pero que en el fondo, no figura entre las preocupaciones
principales de un político-.
Debo reconocer que el desasosiego
me invadió, esa indignación se había transformado en una sensación incómoda de
náusea, como la bilis que sigue a una indigestión. NADA, LOS CIUDADANOS NO
IMPORTAN NADA.
La verdad es lo que tiene, duele
cuando se conoce y entiende, pero también tiene un efecto balsámico, pues no
existe nada peor que vivir en la ignorancia, sin preguntarse el porqué de las
cosas. Prefiero conocer de primera mano las que pueden ser las preocupaciones
de un político, para poder entender mejor el “dantesco” panorama que vivimos, y
con ello no hacerme grandes esperanzas de cambio, pues mientras lo que mueva a
un político sean las dos preocupaciones antes descritas, me parece que la deuda
de nuestro país no hará sino seguir subiendo, y subiendo, y….
(*) Indignado: adj. Que está muy enfadado o disgustado por
algo que considera injusto, ofensivo o perjudicial
Me ha llamado mucho la atención
el artículo que se publica en el país, en relación a la que parece ser el
origen de la campaña para fijar un tope salarial a los máximos directivos de
empresas privadas en Suiza. Como todo en la vida, la generalización tiene sus
consecuencias. Una de ellas es que paguen “justos por pecadores”, pero la
verdad es que en el caso del CEO de Swissair, creo que bien le habría venido no
cobrar el bonus por llevar a la quiebra la empresa. Os aconsejo leer el link: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/08/actualidad/1362759556_276134.html
NOTA del autor: esta supuesta conversación puede o no haber tenido
lugar en la realidad. Lo que si es cierto, es que es fruto de la opinión fácil
del que escribe este blog, pero que si bien es cierto trata sólo de suponer
porque estamos donde estamos, al final intentar provocar para ver si tenemos
alguna posibilidad de avanzar hacia algo mejor. Espero no herir ninguna
sensibilidad con ello.
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