lunes, 20 de mayo de 2013

DE LAS VERDADES Y LAS MENTIRAS, DEPENDIENDO QUIEN LAS CUENTE O QUIEN LAS LEA


“La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua”
Miguel Cervantes Saavedra

Creo que no existe mejor manera para empezar mi post que haciendo uso de una frase de mi paisano Cervantes. La verdad y la mentira suelen andar siempre juntas, pero sin mezclarse y en muchas ocasiones depende del estado de ánimo en el que nos encontramos, de las ganas que tengamos para poder diferenciarlas o simplemente de lo inclinados que podamos estar por una u otra.

Y es que durante las últimas semanas he asistido, como espectador, al estreno de las que pueden ser dos grandes obras literarias: “Hay vida después de la crisis” y “Nosotros los mercados”. Cada una de ellas ha sido escrita por una figura mediática, a mi entender, en gran parte fruto de lo que hoy se ha dado a conocer por la “popularización de la economía”. Desde hace tiempo no nos extraña que hasta nuestras abuelas hablen de la prima de riesgo, razones más que de sobra para que algunos best-sellers de intriga o amor hayan sido desplazados por libros sobre economía como los antes mencionados.

El primero de los libros, pero segundo en salir a la luz, ha sido escrito por José Carlos Diez. El segundo, desde hace unos meses entre nosotros, es de Daniel Lacalle.

Si se tratara de responder a la pregunta sobre cuál me ha gustado más, o quien está más cerca de la verdad y quien de la mentira, según mi parecer, debo reconocer que posiblemente ambos estén en posesión de ambas, y sólo que depende de cómo nosotros, sus lectores, queramos entender el mensaje.

Para José Carlos, firme seguidor de Keynes, o eso a mí me parece, y enamorado de la política seguida por el Banco de Japón y la FED americana, Merkel y Mariano hacen todo lo contrario a lo que él recomienda, es decir a lo que entiendo él haría. Según José Carlos, la crisis que vivimos es una crisis de deuda privada, principalmente bancaria y que provoca restricciones en el crédito, lo cual ocasiona continuados cierres de empresas y una profunda depresión. De Merkel lo que opina es que hace un juego sucio al tirar la piedra y esconder la mano. Juego que según él desde España seguimos como buenos alumnos, no vaya a ser que de hacer lo contrario nos manden al “rincón de pensar”.

Daniel Lacalle, al contrario, ataca los pilares keynesianistas, defiende la racionalidad en el gasto, huyendo de un exceso de burocracia inútil y en un escenario de una Europa menos intervencionista. Daniel cree firmemente en la búsqueda continua de la credibilidad institucional, industrial, de la responsabilidad crediticia, de la seguridad jurídica en los estados y sobre todo de la creación de un entorno adecuado para los inversores.

Si no os lo he dicho antes, a mí me gustaba más el rock.

Ambas obras, así como los autores que las han escrito, se encuentran en una sociedad tecnológica, de twitter, Facebook, linkedin,…donde la repercusión de sus pensamientos ha corrido como la pólvora en las últimas fechas. Son muchos los programas de radio, televisión, conferencias, presentaciones,…, a las que ambos han acudido y posiblemente muchas más a las que seguirán asistiendo. Ellos, sus autores, tienen una capacidad de poder influir o al menos aportar información sobre la situación en la que nos encontramos, económicamente hablando, así como de los motivos por los que hasta aquí hemos llegado y, posiblemente lo más importante, las posibles soluciones o alternativas que debemos enfrentar para salvar la crisis que vivimos.

Llegado a este punto, y partiendo de que como antes comenté, la verdad o mentira en sus afirmaciones posiblemente sólo dependa de cómo entendemos cada uno las cosas, y como antes dije que soy más de rock, tengo que reconocer, por mi parte una cierta inclinación, por no decir debilidad hacia Daniel. Y por aquello de que la facilopinión, al menos últimamente, se moja, a continuación daré mi punto de vista, apoyado en gran medida por las conclusiones que saco de la lectura del informe del CEC: “España un país de oportunidades” y que no quiero por menos dejar de compartir con vosotros:

Según mi opinión, el panorama español actualmente es complejo, muy complejo. Existe una elevada (y creciente) tasa de paro, excesos de endeudamiento no del todo corregidos, sería conveniente, por no decir necesario, reconducir las cuentas públicas hacia un equilibrio sostenible, es urgente terminar con el proceso de reestructuración bancaria y no debemos olvidar que es necesario llevar a cabo nuevas reformas estructurales.

Ahora bien, la pregunta que me hago y en la que posiblemente coincidiremos muchos es: ¿España cuenta con los recursos suficientes para superar la situación que vivimos, en un plazo de tiempo razonable?:

     1.      Posiblemente el euro ha superado el punto álgido (peek) de la crisis de confianza que ha vivido hasta el momento. La duda que tengo es si ahora no sería conveniente, como dice Soros, que Alemania se planteara salir del euro. De una u otra manera, parece que la solidez de la moneda europea se ha afianzado, despejándose así algunas de las mayores “nubes” que se cernían sobre el horizonte español.

Al mismo tiempo, parece que la competitividad española se ha fortalecido, de la mano de una contención salarial y de un incremento de la productividad por empleado (posiblemente debida por aquello de “cuando las barbas de tu vecino veas pelar…”). El otro ajuste necesario, el del sector público, aunque con mayores dificultades (en gran medida por culpa de los del cheque fácil como diría Daniel), parece ha experimentado avances considerables. Ambos factores, junto con las reformas acometidas en el sector laboral y financiero deberían dar frutos en un futuro no muy lejano.

     2.       En cualquier momento, y posiblemente sea a finales del 2013, se inicie un camino hacia la expansión, por pequeña que sea, necesaria después de ocho trimestres seguidos de retraso económico. Para el 2014, la Comisión Europea estima un crecimiento del 0,8%, situación que de ser cierta, significaría un crecimiento del PIB, el cual a su vez podría animar las expectativas de consumidores e inversores, e iniciarse así un “círculo virtuoso” que acelere la recuperación antes de lo previsto. Ojala así sea.

     3.       No podemos tampoco olvidar algunos aspectos positivos de la estructura productiva de España. La fuerza de trabajo española está formada en un 38% por personas con formación universitaria, superior a la media europea en el 30%. Para el conjunto de la economía española, la diferencia entre productividad (PIB por empleado) y su coste salarial por persona ocupada es de 28.000€, es decir igual que Alemania, Francia o Italia. Apoyado en ese margen de la productividad, debería conseguirse que en España crezcan las empresas innovadoras en campos como la biotecnología, industria aeroespacial, …

Además, y pese a la locura que en años pasados hemos vivido, hasta el punto de realizar en nuestro país infraestructuras como si no hubiera un mañana, ahora es el momento de recoger alguno de los frutos, en lo que al menos a nuestra experiencia técnica se refiere. Las exportaciones de servicios no vinculados al turismo han ascendido hasta los €63.000MM, apoyados en gran medida en las exportaciones de ingeniería y proyectos, asociados en muchos casos a la gestión o la construcción de infraestructuras avanzadas. Y si seguimos en esa línea muchos más pueden venir. Como ejemplo, el estado de Singapur, que esta semana vino por España, para exponer su proyecto para duplicar la red de metro existente. Unos $40.000MM de inversión hasta el 2030 y para los que el gobierno de Singapur quiere contar con las empresas españolas, en gran medida por su experiencia en obras subterráneas. De algo nos tenía que servir la M-30…Singapur, Colombia, Perú, Reino Unido, Turquía,… y muchos otros no son sino algunos ejemplos de la inyección en exportaciones que España puede vivir en los próximos años.

Por otra parte no debemos olvidar el turismo como fuente de ingresos y riqueza para el país. España continúa siendo el segundo país del mundo en términos de facturación e ingresos, pero no todo ello responde al prototipo de sol y playa. El patrimonio cultural, parece cada vez toma más importancia, todo ello si como dice la Unesco España ocupa el segundo lugar en el mundo por cantidad y calidad de dicho patrimonio. Y por último, no debemos olvidar que somos el tercer país del mundo en cuanto a entradas de visitantes vinculadas a congresos, convenciones científicas y culturales, ferias industriales y de muestras, o simplemente por viajes de negocio.

Con todos estos datos, a veces me parece que España es un país infravalorado, pero en gran medida por nosotros mismo pues no nos damos cuenta donde se encuentra nuestro “oro negro”, para cuidarlo y mejorarlo.

    4.       Por último, pero no menos importante, parece claro que es necesario continuar, e incluso intensificar, el impulso reformista en el ámbito de la Administración Pública, reduciendo con ello esa burocracia en cierta forma obsoleta que lastra las cuentas públicas, mejorar el mercado laboral y sobre todo conseguir de una vez por todas una colaboración eficiente entre el mundo de la empresa y el de formación profesional.

           Caso aparte considero es la reforma en el ámbito de la educación. Después de la n-ésima que hemos vivido en la última semana, me pregunto si en algún momento nuestros dirigentes serán capaces de ponerse de acuerdo, todos, o al menos una mayoría de ellos, en articular una reforma laboral que dure años, y que no cambien cada vez que llega al gobierno un partido diferente. Esto será algo más difícil, seguro, pero que no por ello espero dejar de poder ver en mi vida.

Los datos, como pueden verse, bien utilizados, pueden servir para animarnos. En ningún momento he hablado de imprimir, ya se encargan en Japón de hacerlo por nosotros. Porque antes de hacerlo tenemos que resolver parte del mal, de la gangrena que nos consume. Si no somos capaces de hacerlo, y debo reconocer que nuestro presidente, Mariano Rajoy me está decepcionando en ese sentido, de poco servirán las cifras, la mejora en las condiciones macroeconómicas. De poco servirá que nos toque la lotería de la UE. Seguiremos teniendo el mal dentro, y ese mal volverá a salir antes o después, de eso que nos quede duda.

Verdades y mentiras aparte, quiero terminar con otra frase, esta vez de Churchill, que me resultó muy interesante cuando la leí:
“The reason for having diplomatic relations is not to confer a compliment, but to secure a convenience”
Qué bien nos vendría tener un Churchill ahora, aunque sólo fuera por sus frases…

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