miércoles, 17 de julio de 2013

ESCUCHA, ESCUCHA,…ARCHIMBOLDI TE ESTÁ HABLANDO


El lunes pasado hicieron 10 años de la muerte de Bolaño. 

Carlos Bolaño murió a la edad de 50 años, tal que un 15 de Julio, tras pasar diez días en coma, en el Hospital Valle de Hebrón, como consecuencia de una insuficiencia hepática mientras esperaba en vano un donante para realizarse un trasplante de hígado.

Un amigo muy de la mar, siempre me dijo que el 16 de Julio era una mala fecha. La patrona del mar, la Virgen del Carmen, ese día siempre sopla de lado. Días siempre raros. Bolaño no pudo esperar al 16, se nos fue un día antes.

Es muy difícil de describir lo que he sentido leyendo a Bolaño. Son muchos libros antes leídos, de muy diferentes autores, y sin embargo Bolaño es diferente, jodidamente distinto. 

Su obra ha dejado un profundo hueco en mí, difícil de llenar. Ahora me resulta gracioso, pues en ese intento por querer llenar el hueco que ha dejado, en cierta medida he conseguido liberarme de alguna atadura social. Tengo menos miedo, las decisiones, otrora difíciles, ahora son mucho más sencillas. Será por Bolaño, o será por Archimboldi, lo cierto es que algo ha cambiado. Posiblemente yo haya cambiado en ese viaje. 

Para poder explicarlo, necesito hablar de 2666, su obra póstuma, un libro, por cierto que encierra cinco libros. Más de 1.000 páginas de pura genialidad. Un delirio de sensaciones, un mundo paralelo a este en el que transitamos, un mundo en ocasiones incluso más real que el nuestro. He disfrutado de él hasta la extenuidad. Hubo semanas en las que sólo era capaz de leer dos páginas, por el simple placer que con su lectura había sacado. Ha conseguido saciarme hasta niveles pocas veces antes sentidos. He llegado incluso a leer una sola página, de las más de 1.000 que tiene, para después parar, y disfrutar, simplemente exprimir las sensaciones. Con ello tengo que decir, que conozco a quién ha parado a la mitad de su lectura. Cobarde de él, no quiere seguir avanzando, como si al dejar de leer el libro pudiera controlar el placer que su lectura en el futuro le vaya a dar. Cobarde! 

Al descubrir a Bolaño, quise compartir con las personas que me rodeaban el placer de su mundo interior. Muchas fueron las ocasiones en las que recomendé la lectura de 2666. La consecuencia, en ocasiones no fue otra sino ironía, seguro sin mala intención, al ver el grosor del libro recomendado: “de verdad quieres que lea ese tocho?”. Cierto sea por otra parte, que a todo tipo de reunión a la que fui mientras lo leía, mayormente reuniones de negocios, era ocasión en la que aprovechaba para enseñar mi libro, hablar de Bolaño, y sobre todo invitar a disfrutar de su visión de la vida.

Luego con el tiempo, he podido enterarme que Bolaño fue y es un escritor de culto. Francia, Alemania, EEUU,…, y por supuesto toda Sudamérica. Pensándolo mejor era algo normal. Aquello que para mí fue un descubrimiento en su momento, al que siguió una liberación, lo fue igualmente para muchos más.

Hoy en día, 10 años después de su muerte, además debería ser un motivo de mayor atención por nuestra parte. Hoy, cuando la mediocridad nos rodea por doquier, cuando existe una hipocresía instaurada en la sociedad, hoy cuando nos faltan arrestos para cortar con tanto y tantos que pretenden decirnos lo que es bueno para nosotros, es cuando Bolaño es más importante.

La realidad es que Archimboldi, ese magnífico personaje de la obra 2666, nos habla a todos. Sólo es necesario hacer un pequeño esfuerzo para dejarle que se siente en casa, en el salón, o en el estudio. Archimboldi, nos hablará, nos contará una pequeña historia, nos dirá como le gustaba bucear en el mar del norte, como aguantaba la respiración, nos contará la historia del judío que vivió la revolución rusa, nos hablaría de un combate de boxeo entre un mexicano y afroamericano, nos describiría Venecia en invierno,…sólo es necesario ponerle un poco de atención, abrir la mente para que luego él deje un hueco que nosotros deberemos llenar, ya sea con valor ante los retos y la vida que tenemos por delante, o por la insulsez de esta sociedad “gomorrizada” en la que vivimos.

“...la novela, tan unánimemente celebrada, se llamaba El ocaso y su argumento era muy simple: un joven de catorce años abandona a su familia para sumarse a las filas de la revolución. Pronto está luchando contra las tropas de Wrangel. En medio de un combate resulta herido y sus compañeros lo dan por muerto. Pero antes de que las aves carroñeras se ceben con los cadáveres una nave extraterrestre desciende sobre el campo de batalla y se lo lleva, junto a otros heridos de muerte. Luego la nave entra en la estratosfera y se pone a orbitar alrededor de la Tierra. Todos los heridos sanan rápidamente de sus heridas.

Después un ser muy delgado y altísimo, más parecido a un alga que a un ser humano, les realiza una serie de preguntas del tipo: ¿cómo se crearon las estrellas?, ¿dónde termina el universo?, ¿dónde empieza? Por supuesto, nadie sabe responderlas. Uno dice que Dios creó a las estrellas y que el universo empieza y termina allí donde Dios quiere. A ése lo echan al espacio. Al resto los duermen. Al despertar el adolescente de catorce se encuentra en una habitación pobre, con una cama pobre y un ropero pobre en donde cuelgan sus ropas de pobre. Al asomarse a la ventana contempla extasiado el paisaje urbano de Nueva York. Las aventuras del joven en la gran ciudad, no obstante, son desgraciadas. Conoce a un músico de jazz que le habla de pollos parlantes y probablemente pensantes.

–Lo peor de todo –le dice el músico– es que los gobiernos del planeta lo saben y por eso hay tantos criaderos de pollos.

El joven objeta que los pollos son criados para que ellos mismos se los coman. El músico contesta que eso es lo que quieren los pollos. Y termina diciendo:

–Putos pollos masoquistas, tienen a nuestros dirigentes cogidos por los huevos…”

Gracias a Bolaño y sus Archimboldi, que me han hecho esta mi vida mucho más llevadera.

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