Seguro que más de uno ha escuchado
antes el conocido dicho que he utilizado como título de este post. Intentar
justificar la situación en la que nos encontramos y darla por buena por el
simple hecho de que en otros lugares lo hacen peor que nosotros me parece muy triste.
Diría hasta un poco cobarde y patética.
Y aunque a mí me pueda parecer
que no deberíamos fijarnos en los problemas de los demás para justificar los
nuestros, no por ello es menos cierto que esta ha sido, y posiblemente siga siéndolo,
una práctica que desde hace tiempo se ha venido practicando por todos.
Si los resultados de nuestra
empresa no son los esperados o tenemos pérdidas, pero los de nuestra
competidora más acérrima son peores, parece que hasta se lleva bien. Si la
prima de riesgo de nuestro país sube, pero lo hace menos que la de los vecinos,
como que se lleva de otra manera. Si el Real Madrid pierde por 1-0 y a la vez
el Barcelona lo hace por 2-0, resulta menos doloroso, hasta nos da un cierto
placer. Si la clase política de nuestro país no acomete las medidas necesarias
y por las que fue elegidas, mientras saltan a la luz casos de supuesta
financiación ilegal y presunta corrupción, pero a la vez el país vecino se
tambalea pues apenas 7 meses después de las elecciones generales 5 de los
ministros del gobierno dimiten, con los riesgos de inestabilidad que eso
conlleva, pues hasta tiene cierta lógica pensar que nos dejen como estamos: “virgencita, virgencita,…”.
Italia es un país que siempre me ha gustado. Algunos piensan que
los españoles y los italianos nos parecemos mucho. Un clima similar, el
mediterráneo, la historia pasada común,…Yo no creo que seamos tan parecidos, si
bien es cierto que un italiano tiene más cosas en común con un español, que
posiblemente un sueco o un danés.
Italia posee esa industria que
siempre he echado de menos en España. Esos clústeres, de moda o automoción, que
tan bien han sabido reinventarse a lo largo de los años. Esa influencia a nivel
internacional, que le ha hecho ser parte del G7, cuando era un club de
prestigio.
Italia también ha sufrido otros
factores que han influido en lo que como país ha sido y posiblemente será. Una
mafia que ha llegado a formar parte de manera simbiótica del propio estado. Una
gran diferencia entre un norte rico e industrializado y un sur pobre y
desconocido.
Italia parece que esta semana ha decidido volver a ocupar primeras
planas de diarios internacionales, salir en los noticiarios, ser trending topic.
Parecía que habíamos superado de crisis en Siria, bueno ya me entendéis, ese
apaño entre Putin y Obama. La FED no ha cortado finalmente el grifo y sigue con
su EQ3 a todo trapo, situación que más pronto que tarde seguro terminará. Y estábamos
todos pendientes de EEUU y su nuevo precipicio fiscal, es decir, las
negociaciones entre republicanos y demócratas, donde los primeros quieren
acabar con el proyecto de salud pública de Obama para apoyar a los segundos en
el aumento del techo fiscal, cuando de
repente…Il Cavaliere vuelve a escena.
El Senador Don Silvio Berlusconi,
yo creo que debería haberse llamado Vito Berlusconi, para intentar salvarse de
la cárcel, condenado por corrupción (compró un senador para derrotar a Romano
Prodi) y por incitar a la prostitución, ha decidido utilizar los 9,92 millones
de votos que recibió en las pasadas elecciones de febrero 2013. Don Silvio, muy
democrático él, para no tener que devolver su asiento de senador y que entonces
la justicia pueda actuar contra él, al pasar a estar desaforado, ha presionado
a todos, desde Letta, hasta Napolitano, para conseguir inmunidad, con una
inestabilidad política en Italia si no le “resuelven su tema”.
Y las amenazas se han convertido
en hechos. Los 5 ministros del partido de Berlusconi que estaban dentro del
gobierno de coalición en Italia, resultante de las últimas elecciones italianas
(el partido de Bersani sacó 10,04 millones de votos, Berlusconi 9,92 millones,
Beppo Grillo con sus 5 estrellas sacó 8,68 millones y mister Mario 3,59
millones), presentaron su dimisión este sábado ante Letta, el cual venía de New
York, de Naciones Unidas, tan contento.
Está claro, Silvio Berlusconi es
un político de grandes miras. Un estadista que ha antepuesto los intereses del
país por delante de los suyos. Un empresario de prestigio que decidió dejar de
lado sus negocios para “pilotar” la nave llamada Italia. Una persona
entrañable, tolerante, un intelectual, un milanés dispuesto a mantener más
unida que nunca su patria.
Pues va a ser que no.
Il Cavaliere, no me digan porque,
ha recibido el voto de casi un tercio de los italianos. Antes fueron muchos más
los que le votaron. No voy a juzgar a aquellos que le votaron y todavía lo han
seguido haciendo. Dios me libre. Lo único que si considero no es discutible,
son las consecuencias de los actos de Berlusconi. Además de poner en jaque a un
país como Italia, el cual a mi modo de entender bastante tiene con salir de la
crisis económica en la que se encuentra inmerso, nos condiciona a los vecinos
como España, los cuales ante la primera corriente de aire frio podemos coger
una pulmonía.
A mí me puede dar más o menos
pena lo que ocurre en Italia. Puede preocuparme la nueva crisis institucional,
la n-ésima, en la que parece se van a encontrar en breve, pero lo que si es
cierto es que me preocupa las consecuencias que para España puede tener. Por
dos motivos principalmente:
- Porque España es un enfermo que está en fase de recuperación. Una recuperación que va muy despacio y en la que cualquier tipo de decisión mal tomada puede hacernos recaer.
- Porque nuestros políticos, los que nos gobiernan, seguro que en su fuero interno pensarán que mientras en otros sitios, como Italia, ese país al que nos parecemos tanto cuando queremos, tengan gente como Berlusconi, todavía tendrán más motivos para pensar que están en lo cierto con sus actos, o mejor dicho la carencia de actos como podría ser una dimisión.
Y es que este mundo tan global en
el que nos ha tocado vivir, mucho más últimamente cuando debemos tanto dinero a
tantos, una crisis como la italiana nos afecta. Y si encima se aplica el dicho
de: “otros vendrán y bueno te harán…”,
mucho más difícil será se produzca una regeneración de la clase política en España
que tan necesaria considero es. Flaco favor a mi entender le ha a hacer
Berlusconi a Italia, al igual que se lo hará a España indirectamente.
Gracias Silvio…
Cambiando de tema. Hablemos de
cine.
En otras ocasiones, he utilizado
este mi post para recomendar algún libro, álbum de música o hasta película. Hoy
quiero hacerlo nuevamente y animaros, por no decir pediros, que hagáis un hueco
en vuestra agenda el 8 de noviembre de este año para ver el estreno de: ESTO NO
ES UNA CITA. Se trata de una película española, que ha sido autofinanciada por
los que en ella han participado. Con un fantástico guion y unos divertidos
diálogos, esta cinta muy familiar seguro que os hará pasar un buen rato.
Reconozco que por la parte que me toca, al conocer a personas que en ella han
trabajado, y siguen haciéndolo, para que tenga un hueco en una industria
complicada, puedo no ser muy imparcial, pero también soy sincero si os digo que
la primera vez que la vi tenía intención de ser muy crítico con ella, cosa que
he hecho, incluso en esta recomendación. Ya me diréis los que vayáis a verla…

No hay comentarios:
Publicar un comentario