viernes, 17 de junio de 2011

BERLUSCONI: il cavaliere ha perso la sua magia …si es que alguna vez la tuvo

Viernes 17 de junio_sol y calor
Italia es para muchos uno de los lugares más bellos e interesantes del mundo, por su pasado, con ciudades llenas de historia, Roma, Venecia, Florencia, Nápoles,…por sus gentes, siempre vestidas con tanta clase, ya sea de Prada, Gucci, Valentino, Armani,…por sus cluster empresariales, envidia de otros países, creados por la industria automovilística, el calzado,…Italia es para muchos diferente, y creo que para los italianos también.
Su actual primer ministro, Don Silvio Berlusconi, podría definirse como una persona al que la vida, y la suerte, le ha sonreido hasta la fecha. En el gobierno desde 1994, salvo una corta legislatura en la que Romano Prodi le sucedió,  y en cierta medida apoyado por su poderoso imperio mediático ( y aquí surge la fácil referencia a la famosa película de Orson Wells: “Ciudadano Kane”), il Cavaliere está pasando por su peor momento público/político: indiscreciones amorosas descubiertas en 2009 (hay algunas fotos en prensa, tomadas en Cerdeña, que algunos recordaréis que no tenían desperdicio), cargos criminales contra su persona por presunta prostitución y abuso de poder en 2011 (entre otras acusaciones se enfrenta a la de mantener relaciones, pagando, con una joven bailarina, de 17 años, que conoció en el “ladrón de Ruby Heart”), pérdida de las principales alcaldías de Italia (Milán, Nápoles,…), y desde el pasado lunes 13 de junio sabemos que no ha salido adelante la consulta popular en la que pretendía conseguir el apoyo de los italianos para: i) reactivar el programa nuclear (parado desde 1987); ii) aprobar la privatización del suministro del agua; iii) garantizarse inmunidad judicial, sí, han leído bien, garantizarse inmunidad judicial!
Pero, ¿qué sabemos realmente de Silvio Berlusconi? Supongo que poco, pero me gustaría compartir con vosotros una pequeña historia, antigua, perfectamente escrita por Enric González, y que leí hace un par de años. Se trata de una tragicomedia italiana, muy al estilo del Gatopardo y que como dice un amigo mío italiano, es propia de un país como Italia, con “basura como gobernantes”:
            “El marqués Camillo Casati Stampa di Soncino, heredero de una de las familias más nobles y ricas del norte de Italia, se casó con una mujer del sur, bella y plebeya, de profesión peluquera, llamada Anna Fallarino. Al marqués le gustaba compartirla, o más bien prestarla. Ambos recorrían playas, puertos, bares, en busca de un hombre adecuado. Cuando lo encontraban, el marqués hacía cesión temporal de sus derechos maritales. Al marqués le gustaba ver a Anna copulando con otros hombres y tomar fotografías de cada acontecimiento. Cosas que pasan. Algunas de esas fotos circulan por Internet.
            El arreglo conyugal funcionó durante años, hasta que el marqués y Anna, con 43 y 41 años, toparon con un joven universitario, Massimo Minorenti, dirigente de las juventudes fascistas. En principio, Minorenti no había de ser más que otro nombre en la lista que el marqués guardaba en su diario. Pero Minorenti se enamoró de Anna, y Anna de Minorenti. El 30 de agosto de 1970, el marqués volvió inesperadamente a su piso del Parioli, en Roma, y sorprendió a los dos amantes. Los mató con una escopeta de caza y se suicidó.
            Aquí acaba la parte dulce de la tragedia. Lo que sigue es la parte amarga.
            El marqués tenía una hija, Annamaria, de un anterior matrimonio. Annamaria era la heredera universal. El marqués dejó un gran patrimonio cuya joya principal era Villa San Martino, en Arcore, cerca de Milán. Se trataba de una fabulosa residencia del siglo XVIII, situada en una finca de un millón de metros cuadrados y repleta de libros antiguos y obras de arte, valorada en unos 1.700 millones de liras. Pero Annamaria era aún menor de edad, y la custodia del patrimonio cayó en manos de los dos tutores designados en el testamento: un senador, Giorgio Bergamasco, y un joven abogado, Cesare Previti.
            Annamaria permaneció en el extranjero, en un internado, hasta el 22 de mayo de 1972, fecha en que cumplió 21 años y alcanzó la mayoría de edad. Su primera decisión fue la de poner en venta las casas, incluida Villa San Martino, porque le traían malos recuerdos. Poco después, el senador Bergamasco entró en uno de los múltiples gobiernos presididos por Giulio Andreotti y dejó al abogado Previti como único asesor de la joven heredera. Para mantener la maravillosa biblioteca de Villa Martino hasta que se realizara la venta, Previti contrató a un conocido suyo, también abogado, llamado Marcello dell'Utri.
            En 1974, Previti comunicó a Annamaria que había encontrado un posible comprador para Villa San Martino. Esa era la buena noticia. La mala noticia era que el posible comprador no ofrecía más de 500 millones de liras, y no quería pagar en efectivo, sino en acciones de su empresa constructora, Edilnord. Previti, como persona de confianza, aconsejó vender. Le habló a Annamaria de la crisis petrolera, de la recesión, de la crisis. Y Annamaria vendió, por 500 millones. En ese año, 1974, 500 millones eran el precio de un buen ático en el centro de Milán.
            Annamaria se marchó a Brasil, donde descubrió que las acciones no valían, ni de lejos, 500 millones. Nunca más quiso hablar del asunto.
            El resto de la historia es bien conocido. El bibliotecario Dell'Utri siguió residiendo en Villa San Martino: por algo era desde hacía tiempo secretario personal del nuevo propietario, Silvio Berlusconi. El ex tutor y hombre de confianza de Annamaria, Cesare Previti, ingresó de inmediato en Fininvest, una de las sociedades de Silvio Berlusconi.
            Marcello dell'Utri desarrolló en los años siguientes una brillante carrera empresarial, a las órdenes de Silvio Berlusconi, y una brillante carrera política como senador de Forza Italia. Fue condenado por cooperación con asociaciones mafiosas, intento de extorsión (condena anulada en apelación) y fraude fiscal. Actualmente goza de gran prestigio como bibliófilo.
            Cesare Previti fue nombrado ministro en el primer Gobierno de Silvio Berlusconi. En 2006, el Tribunal Supremo italiano le condenó por corromper a un juez romano con dinero de Silvio Berlusconi. Dado que tenía más de 70 años, no ingresó en prisión y debió cumplir servicios sociales.
            Villa San Martino sigue siendo la residencia principal de Silvio Berlusconi.
            Esta historia carece de moraleja”
Para Enric Gonzalez, la historia no tenía moraleja, para mí sí. Italia, país bello como pocos, en el que viven italianos, tan similares a nosotros, los españoles, en el que la situación económica está tan complicada, como la nuestra (Italia tiene una deuda pública del 195% de su PIB, España del 61%; otra cosa es la privada…), en el que los políticos son, por lo menos así lo han demostrado, de una calidad pésima, en el que la corrupción, el favoritismo, la extorsión, son el pan de cada día, como nos pasa a nosotros, Italia, tan similar a España y que debería recordarnos, a los españoles, que los errores se pueden cometer dos veces, y que el ser humano en esta cuestión es un experto, para que en nuestro futuro cercano o lejano, evitemos encontrarnos con seres mágicos, como su Cavalieri, aunque bastante tenemos ya con los nuestros.
La recomendación, como no puede ser de otra manera, en este caso, es italiana y doble: i) una película: “Il magnifico cornuto” de Antonio Pietrangeli y ii) la obra literaria de la Italia Garibaldina de Lampedusca: “El Gatopardo” o su versión cinematográfica por Visconti con C.Cardinale, A.Delon y B.Lancaster, entre otros (puede verse en los cines Verdi en versión original).

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