(un abrazo muy fuerte a mi amigo del valle, del Jerte claro)
A lo largo de mi vida, corta o larga dependiendo del cristal por el que se mire, he conocido diferentes tipos de personas: los ha habido sinceros, otros eran vulgares, también he conocido grandes trabajadores, otros apenas tenían carácter, gentes corrientes, vulgares, inteligentes, interesados,…brillante! Sí, brillante, y aquí he querido utilizar el singular, de forma consciente. ¿Cuántas personas realmente brillantes habéis conocido en vuestra vida? Me refiero a aquellas personas que dejan huella, emanan energía, poseen cierta aura y de los que puedes sentirte orgulloso por haberlos tratado o incluso llegar a ser su amigo. Os invito a que penséis 5 minutos en ello antes de contaros una pequeña historia (Jorge, intentaré que sea corta ;-).
Os propongo irnos al colegio, unos años ha, para hablaros de un niño que se creía muy ojitos azules, alguien que por aquellos tiempos ya era diferente. Se trataba de un niño especial en todos los sentidos, empezando porque no le gustaba el fútbol. Hecho importante en un colegio sólo de niños, pero cuya personalidad estaba muy por encima de semejante detalle.
Lo de los ojos azules le vino por otro niño, diferente, de aquellos que siempre pegan primero y luego preguntan, y de aquellos, claro, a los que les gustaba el fútbol. Estando pues, un día en clase, nuestro niño especial le hizo un comentario entre “gracioso e inteligente” al que solía utilizar el mamporro como medio de comunicación, pero como mamporros y rapidez de ideas no suelen ir acompañadas, el interlocutor sólo supo contestar: “Pues, pues,… ¡tú te crees muy ojitos azules!”. El niño protagonista de este post, no tenía, ni tiene, los ojos azules, pero ante semejante argumento de peso, sólo pudo sonreír.
Alumno modelo en todos los sentidos, siempre destacó, especialmente en aquello que le gustaba. Del colegio pasó a la universidad, para hacer vocacionalmente una ingeniería superior. Cuando eres una persona excepcionalmente capacitada, con agilidad mental, si además le añades una gran capacidad de sacrificio y un trabajo constante, consigues destacar por encima de la media, sobre todo cuando haces aquello que te gusta. El joven, que fue niño antes de pasar por la adolescencia, seguía siendo natural; igual aprendía a tocar la gaita como daba un curso de vuelo sin motor en Italia. Simplemente hacía lo que más satisfacción le devolvía.
Mi amigo resultó ser un ingeniero muy brillante, no sólo dicho por mí, sino reconocido por catedráticos y profesores, además una materia en la que destacaba especialmente: la geotecnia y mecánica de rocas. Desde el principio fue lo que más le interesó en la carrera, algo que él no ocultaba, sino todo lo contrario. Ante estas cualidades parecía que el camino más sencillo era especializarse, y a ser posible, en aquellas materias que le eran más queridas. Y así lo había estado haciendo durante los últimos años.
Por otro lado, uno de sus mayores sueños era viajar. El plan está casi trazado, sólo tenía que ser capaz de conjugar ambos verbos: trabajar y viajar haciendo lo que más le gustaba.
Durante un tiempo estuvo viajando, a la vez que trabajaba entre laderas de montañas, peleando con las quick clays, o colaborando en el túnel más largo y complicado actualmente en construcción. Pero en un determinado momento, algo fue cambiando en su interior. Aquella ingeniería y mecánica de rocas que tanto le había gustado, comenzaba a no terminar de llenarle. En este punto es donde muchos de nosotros no nos atrevemos a seguir explorando, simplemente nos conformamos. ¿Cuántos de nosotros hemos decidido seguir en el trabajo que tenemos por evitar el riesgo del cambio?, ¿Cuántos de nosotros no hemos siquiera pensado en hacer cosas diferentes a aquello para lo que estudiamos? Es posible que simplemente sea miedo, o comodidad, … pero también puede ser que necesitemos tener una percepción diferente de la vida, de los riesgos o la persecución de un sueño.
Aquí es donde vuelve a aparecer la persona brillante, el niño que se creía muy ojos azules, la mente clara que sin ningún tipo de complejo decide que debe hacerse siempre aquello con lo que más se disfruta, que los esquemas no están preconcebidos y que debemos intentar, respetando las reglas, ser fieles a nosotros mismos.
Y no puedo por menos adjuntaros un trozo muy, muy corto de una película y que cada uno se quede con lo que prefiera: http://www.youtube.com/watch?v=HbSGaVeXZtQ&feature=youtube_gdata_player
Mi amigo, decidió que la fotografía le gustaba más allá que un simple hobbie. Le dedicaba cada vez más tiempo libre, las vacaciones se iban organizando alrededor de una zona en la que se pudiera levantar a las 3:00 am para coger la mejor luz, convencía a su mujer para que disfrutara con aquella maravilla de la naturaleza, haciéndola sentir afortunada, como él se sentía. Mi amigo, esta persona tan brillante y que se creía muy ojitos azules, siempre ha tenido muy claro que deben perseguirse los sueños, ya sea la fotografía, unos viñedos, una empresa de productos gourmet en Alemania, la frutería de Iván o cualquier otro sueño. Mi amigo, que al ser tan brillante, tiene el valor suficiente para creer en él mismo, y acompañarlo todo de mucho trabajo, poco a poco se está labrando un nombre dentro del mundo de la fotografía. Mundo de lo más alejado de la ingeniería y la mecánica de rocas, simplemente con una meta clara: perseguir su sueño y ser feliz en el intento.
Aquí, en el punto en el que nos encontramos, quiero invitaros a ser valientes, a decidir qué es lo que más os gusta, a olvidarnos de la tremenda crisis económica que estamos viviendo, a ser optimistas, a confiar más en vosotros mismos, a buscar apoyos, a… os animo a que persigamos nuestro sueño, a que os creáis muy ojitos azules.
Para finalizar esta semana la recomendación es doble: la musical se refiere a un grupo americano llamado “The National” y de los cuales os adjunto un video, por si con ello os pico la curiosidad y decidís escucharlos:
Recomendación que debemos a otro gran amigo mío, también brillante, y ya van dos.
La segunda recomendación es la página web de un fotógrafo muy especial, para mí uno de los mejores del mundo y que además tiene la cualidad de saber escribir maravillosamente. Es lo que tiene ser brillante: http://www.rafaelrojasphoto.com/ Aquí espero que tengáis tiempo de sobra, porque son tantas las cosas interesantes que nos propone, que no sabes por dónde empezar. Os deseo buen buceo…
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