La semana viene cargada, la noticia que parece cada día ser la más importante del año es rápidamente pisoteada por otra más impactante, los expertos, ya sean premios noveles de economía o consejeros del mismísimo Clinton, nos aconsejan qué hacer para salir de este embrollo en el que nos hemos metido, los blogueros, gente mezquina por naturaleza, tienen argumentos sobrados para hablar y cualquier tema es bueno para sorprendernos, cabrearnos o entristecernos, dependiendo del día. La semana viene cargada y lo que nos queda, pero como me dijo una vez mi suegro, y a día de hoy me gusta tenerlo muy en cuenta, “para atrás, ni para coger impulso...”.
Son tantas las cosas sobre las que me gustaría escribir y tantas las veces que me han repetido que debo intentar conciliar lo corto con lo sencillo, que haré un gran esfuerzo para no dejarme muchas cosas. Y para ello, la idea es empezar compartiendo con vosotros algunas citas que tenía por ahí guardadas y que me parecen vienen muy al hilo de la situación actual, dramática para muchos, oportunidad para pocos, pero que al final no deja de ser la que nos toca vivir.
"El presupuesto debe ser equilibrado, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la asistencia a los países foráneos debe ser cercenada para que nuestro país no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa de la asistencia del Estado”- Cicerón, Roma año 55 a.C.
Vamos, si el pie de la frase fuera Ray Dalio, gurú de Bridgewater, New York año 2012, seguro que muchos la habríamos dado por buena, pero no. Tiene algún año más. La verdad es que la historia es bastante tozuda y puede que se repita continuamente. Yo creo que el problema radica más en el propio ser humano, que tiene un horizonte temporal mucho corto y por ello se empecina en mirar poco hacia atrás, y evitar con ello confundirse en lo mismo que sus antepasados, y prefiere situarse en el dramatismo absoluto de su ser, su propia vida.
Que los griegos, aquellos que inventaron el drama, deciden endeudarse por encima de sus posibilidades, parece que no debería ser un problema, por lo menos desde el mismo momento que existe alguien que por el otro lado presta. Pues tan culpable es el “Lender” como el “Borrower”, o por lo menos eso creo yo. Y si los funcionarios griegos no controlaron su arrogancia y decidieron que “maquillar” las cuentas del estado para de alguna manera camuflar su verdadera situación, podríamos volver a decir que la culpa fue tanto suya como de los que les dejaron. Pero de todo lo anterior me gustaría quedarme con la última línea de Cicerón y que a su vez intentare utilizar para enlazar con la siguiente cita: “...La gente debe aprender nuevamente a trabajar...”,
Utilizando la anterior, me gustaría hablaros de la escritora y filosofa rusa, Alisa Zinivievna Rosembaum, alias Ayn Rand, la cual personalmente respeto y envidio por su franqueza y mente privilegiada (os invito a ver un video suyo: http://www.youtube.com/watch?v=HSHg_m49zbU&feature=related ) y que entre otras cosa dijo, desde mi punto de vista, pensando en nosotros con 50 años de antelación:
“Cuando advierta que para producir usted necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye no hacia quienes trafican con bienes, sino con favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y la influencia política y no por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos quienes están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez es un autosacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.
Vaya, pues a mí me parece que esto me suena, no sé a vosotros. En cierta medida tenemos lo que nos merecemos, esa ponzoña asquerosa en la que ciertos políticos, elegidos libremente por el pueblo, o sea nosotros, y en la que se mueven como peces en el agua, pero que al final terminan llevándonos a situaciones como las que nos encontramos actualmente. No quiero decir que la culpa sea únicamente y exclusiva de ellos, puesto que son muchos los que están “mamando” de esa teta. Empezando por los 460.000 políticos, que no funcionarios, que tenemos en España (valga de comparativa Alemania con 150.000), seguidos por esas grandes fortunas que se aprovechan del sistema para su propio beneficio, pero con el detalle de trasladar su parte a otros paraísos fiscales en los que nos sean molestados:
los consejeros que pululan con sueldos multimillonarios opinando sobre lo que puede ser lo mejor para el conjunto, en casos sin haber demostrado valía alguna más allá de una amistad determinada, el propio pueblo que se aprovecha de subvenciones que dejaron de tener sentido desde el mismo momento en el que las reglas del juego cambiaron, pero que siguen manteniendo el status a base de votos a políticos de medio pelo (y me refiero a Griñan y su camarilla de mediocres), y tantos otros que hacemos de este sistema una continuidad hacia la nada. Y mi mayor miedo es saber si realmente nuestra sociedad por ello está condenada.
Si hacemos caso al iluminado de Krugman debería decirse que sí, porque según ha escrito en su último post, en Europa tenemos los días contados, pero como bien dice el bueno de McCoy, a este señor tenemos que darle un poco de espacio, para que vaya diciendo tranquilamente sus tonterías, pero que puede que a muchos asuste, lo cual si es una lástima, primero por tratarse de mentiras y juicios baratos, y segundo por confundir a los que bastante confundidos estamos sin su ayuda.
Si hacemos caso al iluminado de Stiglizt, muy del gusto de mi amigo Iván, las conclusiones van en la misma línea. Porque este señor, amigos míos, que además de asesor y premio nobel de economía, se dedica a sus libros, conferencias y demás temas de marketing que visten tan bien en una mitin del 15-M o en las páginas de mi querido “El País”, y que por poner un ejemplo extraigo el final del artículo (http://economia.elpais.com/economia/2012/05/11/actualidad/1336746830_226043.html ), que por supuesto os recomiendo su lectura, pero que para los que vayáis más apurados de tiempo adjunto la moralina:
“El dolor que sufre Europa, especialmente el de sus pobres y jóvenes, es innecesario. Afortunadamente, existe una alternativa. Pero las demoras para aprovecharla serán muy costosas, y Europa se está quedando sin tiempo”.
La verdad es que parece una buena consigna para esgrimir en la Puerta del Sol este pasado fin de semana. Y para los que no habéis estado por allí, deciros que el ambiente estaba calmado. Había una especie de pequeñas comparecencias públicas de no se sabe quién, bueno, algunos lo sabrán, con una megafonía deficiente, en la que los respectivos esgrimían consignas un poco gastadas y en las que el público, pacífico, levantaba las manos y las movían como muestra de aprobación. La parte buena de todo esto es que la gente se puede expresar de forma libre, igual que son libres los que les escuchan, la parte mala, es la impotencia, por ser consciente de que el sistema está bastante tocado y el 15-M, aunque no compartido, no deja de ser una consecuencia de ello.
Porque impotencia es lo que siento ante el escaso tiempo que tenemos para que la situación no se vuelva dramática. Impotencia ante la tercera reforma del sistema financiero español, y ya veremos si la última. Impotencia por el hecho de que haya sido desde Europa desde donde le hayan susurrado a “calamity” Rajoy: “...creo que debes nacionalizar esa caja/as que parece un banco (Bankia), en la que tienes parte de intereses políticos concentrados (Comunidades de Madrid y Valencia)...”, lo sentimos Mariano. Impotencia por escuchar como “nuevo amanecer”, ese partido griego neonazi, por llamarlo de alguna manera, que esgrime como bazas electorales, entre otras: i) expulsar a todos los que no sean griegos; ii) minar la frontera con Turquía. Impotencia por el momento crucial en el que nos encontramos para nuestra historia presente y futura. Impotencia por no saber si nuestros políticos son conscientes de la partida que están jugando por nosotros y que de alguna manera les hará ser recordados por las generaciones venideras. Impotencia por escuchar las sandeces de Krugman o de Stiglitz. Impotencia por ser como una hormiga, pequeño, muy pequeño.
Y entre tanta tristeza, medias verdades y una tremenda desilusión hacia aquellos en quienes confiamos, aparece un nuevo rayo de luz. Cierto. Por muchas veces que te caigas, muchas más veces debes levantarte. Y en que se basa mi esperanza, muy sencillo, en la posibilidad de que al final nos encaminemos hacia “Una Nueva Europa”. Parece claro que Grecia saldrá del euro y posiblemente de la UE, por petición propia. Parece claro que Portugal puede estar en una situación similar a 3-6 meses vista, aunque en su caso se pudiera dar algún tipo de transferencia entre la UE y el propio estado portugués, con el objetivo de poder alcanzar estabilidad a futuro. Parece claro que España e Italia están tocadas, y que el mantra “to big to fail” puede que no sea del todo cierto. Parece claro que el tándem Merkosy ha llegado a su fin, en primer lugar por la parte francesa, que por un 51,5% de los votos se inclinó hacia Hollande y que por la parte alemana ha sido esta última semana representado en el teatro de las elecciones municipales en los que el CDU, partido de la Merkel, ha recibido un duro palo. Parece claro que de UK no podemos esperar nada, porque la verdad es que bastante tienen ellos con lamerse sus heridas. Parece claro que los holandeses, bandera de la austeridad más flamenca, están un poco jodidos. Parece claro que la pesadilla que representó para varias generaciones alemanas la hiperinflación de los años 20 de la republica de Weimar, cada vez se suaviza más. Parece claro que necesitamos un poco de gasolina para que haya crecimiento. Parece claro que sin amenazas en España, por ejemplo, no habríamos sido capaces de tomar las medidas que se han tomado. Parece claro, que tampoco debemos olvidar qué es la Unión Europea y con qué objetivo fue creada. Parece claro que muchos no son conscientes de ello.
La libertad del ser humano es uno de sus mayores dones. Del como haga uso cada uno de ella ya es otra cosa, pero lo que está claro que para la media el resultado es bueno. Un ejemplo soy yo, la hormiga. Libremente digo, sin miedo a equivocarme, que no va a quedarnos más remedio que hacer una Europa más fuerte. Primero porque libremente quiero que así sea. Segundo porque creo que el mundo realmente lo necesita. Porque la verdad es que no nos damos cuenta que aunque ahora se trata de una crisis económica muy grave, son muchas las que han existido antes y muchas las que vendrán, pero sin embargo, el que Europa, o sea la Unión Europea no consiga salir de ésta y crecer hacia el estado federal en el que debería estar trabajándose ya, las posibilidades del mundo a futuro son un poco menos buenas. Porque libremente y como hormiga, pienso que la polarización entre EEUU y China, a la larga no puede ser sostenible, y una Europa fuerte puede además de poner muchos kilómetros de distancia con sus peores pesadillas pasadas, significar ser la tercera pata que nos de estabilidad en el mundo.
Y como ejemplo sirva otros que piensan como yo, libremente: http://www.cotizalia.com/opinion/perlas-kike-vazquez/2012/05/14/la-nueva-eurozona-esta-en-camino-7014/
Para terminar, una recomendación gastronómica: el Kabuki Wellington. Maravilloso, probablemente el mejor japonés de Madrid, en el que si se tiene cuidado con la carta de vinos, mirando para otro lado cuando te la ofrecen, puede celebrarse una velada maravillosa y sorprender a quién se lo merezca.
y otra fotográfica: Horst Faas y su forma de ver la guerra. Que en paz descanse...
Este post está especialmente dedicado a mi amigo Raúl.

Como siempre, gracias por tu refrescante sinceridad a la hora de desarrollar el blog. Por favor, sigue siempre así, libre.
ResponderEliminarEn otro orden de cosas, estoy totalmente de acuerdo contigo, España y el mundo necesitan una Europa unida y fuerte. Incluso Alemania la necesita para la dosis de autocrítica que le toca hacer ahora. África la está esperando hace años. Europa, después de haber sido origen de parte de sus problemas, tiene el deber de participar más activamente en el desarrollo de la parte del mundo más olvidada por el progreso.
Las hormigas del mundo seguiremos trabajando por un futuro mejor. Y mientras trabajamos, denunciemos las situaciones aberrantes e insostenibles que se dan en nuestro entorno. La cifra de 446.000 políticos profesionales no funcionarios a sueldo del Reino de España y sus maravillosas Comunidades Autónomas, si es cierta, da miedo y debería ser noticia mundial. Pero el primer paso para resolver un problema es conocerlo, ¿o alguien cree que no es un problema?
No perdemos la esperanza: lo que no nos mata, nos fortalece.
Un abrazo!
Llevabas razón debo leer tu blog más a menudo. Sinceramente enhorabuena no sólo me gusta además despierta en mi la inquietud de escribir y compartir mi visión del mundo con quien esté interesado en conocer distintos puntos de vista y no limitarse al propio. Ya me iniciaste una vez en las redes sociales y quizá sea está un "segunda iniciativa" para la que me hayas servido de guía, aunque te confieso que de lunes a viernes, con 2 peques, muy peques de momento, me cuesta, como le pasaba a Descartes, diferenciar el mundo real del de los sueños a partir del telediario. Un abrazo
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